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Llamadas Oportunas

La Única Paz de Mente

Vol. 2                                                                          N0. 39, 40

 

LA JUSTIFICACIÓN POR GRACIA,

LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE,

Y LA JUSTICIA DE CRISTO

 

LA EDUCACIÓN DE LOS JÓVENES CRISTIANOS –

DONDE Y COMO OBTENERLA


 

 

 

MEDITACIÓN PARA LA ORACIÓN DE APERTURA

No mida la obra de Dios con el modelo del hombre

 

Daré lectura de Palabras de Vida del Gran Maestro, la página 57, segundo párrafo:

 

“Los grandes dirigentes del pensamiento religioso de esta generación hicieron sonar las alabanzas y edificaron los monumentos de aquellos que plantaron hace siglos la semilla de la verdad. ¿No se vuelven muchos de esta obra para pisotear el crecimiento que brota de la misma semilla hoy en día? Se repite el antiguo clamor: ‘Nosotros sabemos que a Moisés habló Dios, mas éste [Cristo en la persona del mensajero que envía] no sabemos de dónde es’. Así como en los primeros siglos, las verdades especiales para este tiempo se hallan, no en posesión de las autoridades eclesiásticas, sino de los hombres y las mujeres que no son demasiado sabios o demasiado instruidos para creer en la palabra de Dios. ‘Porque mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles; antes lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte’”.

 

Esta lectura nos manda a orar por los que se consideren sabios, puesto que hoy, como en tiempos anteriores, los así llamados grandes dirigentes de la religión por una parte están cantando alabanzas, edificando, por así decirlo, grandes monumentos a los siervos de Dios, siglos antes, mientras que por otra parte pisotean los mensajeros de Dios de su propio tiempo. Ellos también en efecto dicen: “Nosotros sabemos que a Moisés habló Dios, más éste no sabemos de dónde es”. Deberíamos orar para que ellos se den cuenta de su error de medir la obra de Dios con el modelo del hombre. Y oremos también que no caigamos en tal práctica.

 

 

Copyright, 1954

Todos los derechos reservados

V.T. HOUTEFF

 

 

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LA JUSTIFICACIÓN POR GRACIA, LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE, Y LA JUSTICIA DE CRISTO

 

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF

MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

EL SÁBADO, 13 DE JULIO DE 1948

CAPILLA DEL MONTE CARMELO

WACO, TEXAS

 

Mucho se habla entre nosotros acerca de la “justificación por la gracia” y la “justificación por la fe”, además de la “justicia de Cristo”. Pero, en que ha de beneficiarnos todo lo que comentemos a menos que hagamos algo para entender lo que realmente son, y como apropiarnos de ellas. Por lo tanto no debemos fallar en lograrlo, y no podemos fallar si buscamos al Señor de todo corazón a medida que estudiamos a través de los ejemplos definidos que el Espíritu de Verdad ha puesto en mi mano.

 

Para comenzar el estudio leeré dos versículos de las Escrituras, primero de Romanos, y luego de los Hebreos:

 

Romanos 11:6 – “Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra”.

 

La escritura dice que somos llamados elegidos de Dios, no como resultado de alguna buena obra nuestra, sino a través de la gracia de Dios. Por lo tanto, somos invitados a ser Cristianos, hijos de Dios, no porque merecemos ser adoptados por El, sino por Su favor hacia nosotros. Indudablemente, no hay otro medio por el cual podemos ser salvos, siendo que todos hemos pecado y, por lo tanto, ¿cómo podemos ser

 

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salvos a menos que El, a través de Su gracia, perdone nuestros pecados y nos conceda un nuevo comienzo? Esto es lo que se conoce como el nuevo nacimiento, lo cual significa que no merecemos mérito alguno al venir a formar parte de la Familia de Dios. El mérito es Suyo.

 

Por nuestro nacimiento natural nosotros nacemos pecadores, pero por nuestro nacimiento espiritual nacemos justos. Cuando nacemos pecadores servimos al pecado, pero cuando nacemos justos servimos a la justicia. De aquí no es por obras, sino por “gracia” que nosotros somos lo que somos.

 

Hebreos 11:1 – “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

 

Por fe, no por vista, sabemos que somos hijos de Dios, ciudadanos de Su gobierno. Y como tales nos sometemos a sus normas y leyes. Como tal le honramos y reverenciamos como nuestro Salvador y Rey.

 

Vayamos ahora, por ejemplo, a los días de Noé. Noé vivió en un mundo excesivamente pecaminoso, como vosotros sabéis. Era tan perverso que, con todo lo misericordioso que es Dios, ya no pudo contenerse al ver el desarrollo de la maldad. Finalmente El ordenó a Noé que construyera un arca, y prometió que todos, ya bien justos o impíos que entraran al arca hallarían liberación del terrible diluvio. Puesto que no merecían tal favor, a ellos, por lo tanto, se les ofreció la liberación del diluvio solamente a través de la “Justificación por gracia” – A ellos se les iba a acreditar con justicia y se les iba a conceder vida que no merecían. Vemos así la “gracia” en acción para salvar pecadores aun en el tiempo de Noé. Así pues, “cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia”. Romanos 5:20.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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En el Tiempo de Abraham, también, solamente como 400 años después del diluvio, el mundo había caído profundamente en la idolatría, y Dios le ordenó a Abraham a salir de la casa de su padre, fuera de su país idólatra, e ir a otra tierra, una tierra que habría de ser para los suyos y para el pueblo de Dios solamente. Y así como buenos o malos se unieron a Abraham y su Dios y fueron permitidos tan libremente de entrar a la tierra prometida como a los antediluvianos se les permitió entrar al arca, a ellos, también, les fue otorgada la “justificación por gracia”; o sea, ellos tuvieron el privilegio de ponerse del lado de Dios con Abraham, y compartir las bendiciones, más no debido a obra alguna de parte de ellos.

 

Habiendo prevalecido hasta el fin, Abraham, cuya fe no faltó, vino a ser el padre de todos los que a través de la “justificación por gracia” obtienen justificación por fe. Vemos pues, que la “justificación por gracia” es precursora de la “justificación por fe”, cuya recompensa es la “justicia de Cristo.

 

Más tarde en la historia vino el tiempo cuando los que así lo desearon, buenos o malos, se unieron al éxodo, y salieron de Egipto, hallando así liberación de los capataces de Faraón y, y también de su ejército que los perseguía. No obtuvieron esta liberación porque la merecían, sino debido a la “gracia” de Dios hacia ellos (Véase Ezequiel 20:1-8). Así, “todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo”. 1ª Corintios 10:1-4. Si, a través de la “Justificación por la Gracia” nadie fue excluido de participar en las bendiciones entonces ofrecidas.

 

 

 

 

 

 

 

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Habiendo recibido “justificación por la gracia” suficiente para cruzar el mar, una vez llegaron al desierto les fue dada una gran oportunidad de ejercitar la “justificación por fe”. Pero solamente aquellos que ejercitaron la “justificación por la fe” vivieron para entrar en la Tierra Prometida. Aquellos, sin embargo, que no hicieron mayor uso de “fe” en el desierto de lo que hicieron en Egipto perecieron en el desierto.

 

Finalmente, llegó la hora de que los fieles poseyeran la tierra. De manera que sólo aquellos cuya “justificación por la fe” les sustentó, cruzaron el río Jordán. Fueron los únicos. Para nuestro beneficio el Apóstol dejó el siguiente consejo: “Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron”. Hebreos 4:1-2.

 

En nuestro estudio, hemos visto hasta ahora que Dios es imparcial, que El se ha esforzado por salvar a toda la humanidad en todas las edades de la misma forma que hace el esfuerzo por salvarnos a nosotros; que El no está experimentando consigo mismo - salvando a unos de una manera y otros de otra.

 

Finalmente el Reino fue establecido en la tierra prometida y el pueblo fue dejado para que continuara en “justificación por la fe”. Pero como en las veces anteriores la “fe” disminuyó, y la nación se tornó insoportablemente impía, - tan impía que Dios no podía tolerar que siguieran llamándose por Su nombre mientras seguían viviendo en Su tierra. Enseguida, ambos, el templo y el palacio – el físico y el espiritual – fueron derrumbados por tierra, y el pueblo fue

 

 

 

 

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llevado cautivo.

 

Dios sin embargó se aferró a Su pueblo como una madre se aferra a sus hijos, y después de siete décadas, habiéndoles extendido una vez más justificación por gracia, Dios les dio la oportunidad de regresar a su tierra donde disfrutaron de un reavivamiento y reforma pero sólo por breve tiempo. En lugar de continuar en “justificación por la fe”, cayeron de la “gracia” y se volvieron siete veces peor que sus antecesores.

 

Así fue que si Dios había de salvar algún miembro de la nación podía hacerlo solamente ofreciéndoles otra oportunidad de “gracia”. Esta vez dio el regalo de Su Hijo unigénito, Cristo Jesús, el Salvador, sobre quien fueron puestas las iniquidades de todos. Y luego, a pesar de lo malvados e impíos que eran los judíos y los gentiles, todos fueron invitados al don mayor de “gracia”, la gracia que sólo la vida del Hijo de Dios podía ofrecer. Los Apóstoles fueron privilegiados de participar de la “justificación por fe” no porque había algo bueno en ellos sino por el don de la “justificación por gracia”.

 

Así es que el injusto, los violadores de la ley de Dios, siempre han sido invitados por medio de la “justificación por gracia” a venir a la “justificación por la fe”, la única justificación que actualmente recibe la recompensa de la “justicia de Cristo” y la vida eterna. “Ahora”, dice la Inspiración, “mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma” Hebreos 10:38. El justo, como podemos ver, vive por fe, pero el injusto por gracia. “Gracia” como notarán, no es el toque final de la salvación.

 

 

 

 

 

 

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 “Gracia” más “fe”, más la “justicia de Cristo”, son los que obtienen la vida eterna.

 

La ley, por lo demás, no salva. Condena el pecado y defiende la justicia. “Porque por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de él; porque por la ley es el conocimiento del pecado”. Romanos 3:20. Siendo ya pecador, por la ley, el hombre está condenado a muerte. Sólo por “gracia”, por lo tanto, puede él ser liberado de la condenación de la ley. El pecador, por consiguiente, es un violador de la ley, y el justo es un guardador de la ley. “Gracia”, por lo tanto, perdona al pecador, le saca de prisión, por así decirlo, y le da otra oportunidad de vencer el pecado; pero la “fe” lo mantiene libre. La esencia del asunto es ésta: La “justificación por la gracia” es justificación por el perdón; mientras que la “justificación por fe” es justificación por el comportamiento, y es coronada con la “justicia de Cristo”.

 

Repito: La “gracia” perdona nuestros pecados y nos libra – nos da una oportunidad más para hacer de la vida lo que debe ser. Consecuentemente, si usted está bajo la “gracia” no está bajo la ley, porque la “gracia” te ha libertado de la penalidad que la ley impone.

 

Habiendo fracasado en obtener la “justificación por fe”, los Judíos una vez más cayeron de la “gracia”; y siendo así por la ley, condenados para la muerte eterna, a ellos se les dio otra vez “gracia” – una segunda oportunidad –  a través de la muerte del hijo de Dios. Aquellos que se aprovecharon de la “gracia” vinieron a la iglesia Cristiana para continuar libres de allí en adelante, sin volver a pecar mas a no ser por error, percance, o por falta de perspicacia; los cuales son pecados de los que somos perdonados si no continuamos

 

 

 

 

 

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cometiéndolos.

 

“Hijitos míos”, dice la Inspiración, “estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él”. 1ª Juan 2:1-5.

 

La iglesia Cristiana, sin embargo, no continuó en la “gracia” por mucho tiempo y también ella, con el tiempo, cayó aun más bajo que la iglesia Judía. Necesariamente también por ella debía hacerse algo si es que alguno de sus miembros habrían de ser libertados y el Señor tener así una iglesia aquí en la tierra. Incuestionablemente este “algo” no podía ser sino la Reforma Protestante. Más, como todos sabemos que la Reforma no ha cumplido todavía su propósito Divinamente señalado; y que no ha alcanzado la unidad y fe que la iglesia disfrutó en el día del Pentecostés, es obvio que es absolutamente necesario otro intento de reavivamiento y reforma. Pero, para estar seguros de ello debemos buscar la “palabra profética más segura”, por el profeta Ezequiel.

 

Ezequiel 4:1, 2 – “Tú, hijo de hombre, tómate un adobe, y ponlo delante de ti, y diseña sobre él la ciudad de Jerusalén. Y pondrás contra ella sitio, y edificarás contra ella fortaleza, y sacarás contra ella baluarte, y pondrás delante de ella campamento, y colocarás contra ella arietes alrededor”.

 

 

 

 

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Al profeta se le ordenó aquí que sitiara una ciudad, una Jerusalén – la capital de la iglesia. Esta Jerusalén, por supuesto, no es realmente la Jerusalén geográ­fica sino una ciudad que represente lo que Jerusalén representó - la iglesia disemi­nada por todas las naciones “Gentiles”. Además, a Ezequiel mismo, de hecho, se le dijo que este simbolismo era referente a la iglesia mientras ésta estaba esparcida entre los Gentiles. (Véase el versículo 13). Más aún, a Ezequiel se le ordenó a sitiarla y tomarla. Ahora, siendo que esta Jerusalén representa la iglesia durante el tiempo que está esparcida entre los Gentiles, y siendo que Dios ordena a su propio siervo, el profeta, a sitiarla, para protestar en su contra, y que la tome, es por lo tanto obvio que la iglesia, la Jerusalén aquí representada, es mostrada como que ha sido alejada de Dios, y Dios está esforzándose por rescatarla, para efectuar una reforma en su medio. El sitio de Ezequiel es con ese propósito.

 

Finalmente, siendo que la iglesia Cristiana, Jerusalén, aparte de su localización geográfica original, fue así atacada, por primera vez en la historia, o sitiada, por Martín Lutero, – por la Reforma Protestante – el cumplimiento de esta profecía obviamente comienza con Lutero. Este hecho lo veremos a través del capítulo a medida que continuemos el estudio versículo por versículo.

 

Ezequiel 4:3 – “Tómate también una plancha de hierro, y ponla en lugar de muro de hierro entre ti y la ciudad; afirmarás luego tu rostro contra ella, y será en lugar de cerco, y la sitiarás. Es señal a la casa de Israel”.

 

El muro de hierro, ilustrado por la plancha de hierro, es un símbolo perfecto de la separación que

 

 

 

 

 

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existió entre Lutero y la supuesta Jerusalén, la iglesia. Esto había de ser una señal, no para Judá, el reino antitípico de las dos tribus que estaba entre los Gentiles, sino a Israel, los miembros del reino antitípico de las diez tribus mientras estaban diseminadas entre las naciones.

 

Ezequiel 4:4, 5 – “Y tú te acostarás sobre tu lado izquierdo y pondrás sobre él la maldad de la casa de Israel. El número de los días que duermas sobre él, llevarás sobre ti la maldad de ellos. Yo te he dado los años de su maldad por el número de los días, trescientos noventa días; y así llevarás tú la maldad de la casa de Israel”.

 

El poner la iniquidad de uno sobre otra persona, es liberar al pecador de la penalidad que él merece. Es un acto en el cual se acredita al pecador con “justicia” que él no ha ganado. Esto es lo que la Inspiración llama “justificación por gracia”. Previamente la iniquidad de los Judíos fue puesta sobre Cristo, y a la nación le fue dada la oportunidad de salir de su sepulcro, por así decirlo, y estar libre en Cristo. Muchos, aunque no todos, se apropiaron de esta “justificación por la gracia” y adelantaron sus pasos hacia la “justificación por la fe”. Esta misma “gracia” fue ofrecida nuevamente a la iglesia en el siglo dieciséis, porque poner la iniquidad de la casa de Israel sobre Ezequiel, significa prácticamente lo mismo que poner la iniquidad de nosotros sobre Cristo.

 

Esta gracia a través de Ezequiel continúa 390 días–años (Ezequiel 4:6). Después de este período de tiempo, la casa de Israel, las iglesias protestantes llevan su propia iniquidad; o sea, una vez terminado este período de tiempo dado, entonces esta “gracia” extendida cesa y no ha de haber otra.

 

 

 

 

 

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Luego Ezequiel no lleva sus pecados por más tiempo. Entonces es el tiempo en el cual ellos tienen que agarrarse firmes a la “justificación por fe” si es que han de ser recompensados con la “justicia de Cristo” y la vida eterna.

 

Ezequiel 4:6, 7 – “Cumplidos éstos, te acostarás sobre tu lado derecho segunda vez, y llevarás la maldad de la casa de Judá cuarenta días; día por año, día por año te lo he dado. Al asedio de Jerusalén afirmarás tu rostro, y descubierto tu brazo, profetizarás contra ella”.

 

Ezequiel había de acostarse sobre su lado derecho, no sólo por la iniquidad de la casa de Israel, sino también por la iniquidad de la casa de Judá y llevar así su iniquidad, también, por cuarenta años. Así que ambas casas (todo el Cristianismo), reciben la misma oportunidad. La una primero y la otra después. A la primera se le otorgan trescientos noventa años de “gracia”, y cuarenta años a la segunda para un total de 430 años. Durante este período de tiempo ellos deben triunfar sobre el pecado y finalmente obtener “justificación por la fe”, y ser recompensados con la “justicia de Cristo”. El año exacto del comienzo de este período de 430 años, lo veremos a medida que continuamos el estudio.

 

Ezequiel 4:7, 8 – “Al asedio de Jerusalén afirmarás tu rostro, y descubierto tu brazo, profetizarás contra ella. Y he aquí he puesto sobre ti ataduras, y no te volverás de un lado a otro, hasta que hayas cumplido los días de tu asedio”.

 

 

 

 

 

 

 

 

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El descubrir el brazo de Ezequiel significa, por supuesto, que el poder de la Reforma sería visible, y los pecados de Jerusalén quedarían al descubierto – profetizaría en su contra.

 

Además, las cosas aquí mencionadas ciertamente ocurrirían porque Ezequiel está atado para que no pueda darse vuelta y cambiar el simbolismo. El no puede levantarse a voluntad, hasta que haya cumplido el mandato de Dios, hasta no haber terminado los días de su sitio. Entonces al fin de este tiempo él ha de levantarse y de allí en adelante, cada cual ha de llevar su propia iniquidad. Ezequiel, por lo tanto, mientras está acostado, simboliza las condiciones durante la Reforma desde el tiempo de Lutero hasta el fin de los 430 años. Entonces Ezequiel se levanta y es hecho el Atalaya: “Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte”. Y puesto que esta profecía está siendo revelada por primera vez, Ezequiel, obviamente, es figurativo especial­mente de este esfuerzo final de reavivamiento y reforma, del esfuerzo después que Ezequiel terminó de estar acostado, y está de pie y activo. Por consiguiente, el mismo esfuerzo que Lutero efectuó en el siglo dieciséis ha de ser llevado a cabo, en mayor medida, ahora en el siglo veinte, ya que tal es el mandato del profeta.

 

La diferencia entre la reforma durante los 430 años y la siguiente es ésta: Durante los 430 años la “gracia” demoraba mientras que después de este período de tiempo ha terminado, y mientras Ezequiel está de pié, aquellos que no obtienen la “justificación por fe” tendrán que pagar el precio de sus pecados ellos mismos. Sus pecados no descansan sobre Ezequiel ya más, ni tampoco está Ezequiel acostado e inactivo; y tampoco han

 

 

 

 

 

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de ser excusados sobre el terreno de la ignorancia después que la amonestación ha resonado en sus oídos, pues que Ezequiel fue claramente informado:

 

“Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano. Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu alma. Si el justo se apartare de su justicia e hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de él, él morirá, porque tú no le amonestaste; en su pecado morirá, y sus justicias que había hecho no vendrán en memoria; pero su sangre demandaré de tu mano. Pero si al justo amonestares para que no peque, y no pecare, de cierto vivirá, porque fue amonestado; y tú habrás librado tu alma”. Ezequiel 3:17-21.

 

Ezequiel 4:9-11 – “Y tú toma para ti trigo, cebada, habas, lentejas, millo y avena, y ponlos en una vasija, y hazte pan de ellos el número de los días que te acuestes sobre tu lado; trescientos noventa días comerás de él. La comida que comerás será de peso de veinte siclos al día; de tiempo en tiempo la comerás. Y beberás el agua por medida, la sexta parte de un hin; de tiempo en tiempo la beberás”.

 

 

 

 

 

 

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Los cereales mencionados en el versículo 9 son seis en número, y, por supuesto, son simbólicos de comida espiritual, la comida con la cual la manada ha de ser alimentada durante los 390 años. Las seis clases de cereales no sólo denotan seis clases de verdades, doctrinas, dadas a la manada durante el período de los 390 años, sino que además denotan lo incompleto de la Verdad, ya que el número siete, no el seis, es la denotación Bíblica de lo completo. Por consiguiente, ellos son las doctrinas que los reformadores trajeron:

 

(1) La doctrina de fe que caracterizó la denominación Luterana; (2) La doctrina del Espíritu que caracterizó la denominación Presbiteriana; (3) La doctrina de la gracia que caracterizó la denominación Metodista; (4) La doctrina del bautismo que distinguió la denominación Bautista; (5) La doctrina del segundo advenimiento de Cristo que dio paso a los Adventistas del Primer Día; (6) La doctrina de la purificación del santuario adjunto al Sábado como el Séptimo Día que dio origen a los Adventistas del Séptimo Día. (Todas las demás sectas con sus adiciones, omisiones, y deducciones, obviamente se han ramificado de estas seis denominaciones).

 

Alguien puede argumentar, aunque sólo para perder, con relación a las denominaciones aquí mencionadas, pero difícilmente puede presentar un argumento honesto sobre el hecho de que estas seis doctrinas (cereales) son las doctrinas principales sobre las cuales el total del Protestantismo está fundado. Sin embargo, sean estas u otras doctrinas, la verdad de que sólo hay seis, significa que hay una séptima verdad que no ha sido revelada. Más aún, estas verdades, dice la Inspiración, eran para ser dadas escasamente, por peso, — no todo lo que pertenece al asunto, - y todo el Cristianismo sabe que este ha sido el caso.

 

Ezequiel 4:12-15 – “Y comerás pan de cebada

 

 

 

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cocido debajo de la ceniza; y lo cocerás a vista de ellos al fuego de excremento humano. Y dijo Jehová: Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo, entre las naciones a donde los arrojaré yo. Y dije: ¡Ah, Señor Jehová! he aquí que mi alma no es inmunda, ni nunca desde mi juventud hasta este tiempo comí cosa mortecina ni despedazada, ni nunca en mi boca entró carne inmunda. Y me respondió: He aquí te permito usar estiércol de bueyes en lugar de excremento humano para cocer tu pan”.

 

Así como el pan de cebada que hirió y tumbó la tienda de los Madianitas fue un pronóstico de ayuda Divina para la victoria de Gedeón sobre los Madianitas, los cereales comidos como pan de cebada significan que las verdades aceptadas eran como del Espíritu, como de origen Divino. En la preparación de éstas, sin embargo, es donde surge la objeción, porque la Inspiración señala que estos debían ser cocidos sobre “estiércol” en lugar de madera, denotando enfáticamente que estas verdades fueron contaminadas por los hombres mientras eran preparadas para el rebaño. Y ¿qué más puede ser la preparación sino las adiciones privadas, omisiones, perversiones y mala aplicación de hombres no inspirados que predican de estos asuntos desde los púlpitos, y que escriben las supuestas verdades Bíblicas y se las entregan a la gente?.

 

No hay misterio en esto, pues todos conocemos de los vientos de doctrinas que soplan en todas direcciones, unas contradiciendo las otras, no pueden ser todas verdades Bíblicas puras. La única parte sorprendente es que la Inspiración lo anticipó con tanta anterioridad, y que nadie lo descubrió antes que la Inspiración lo revelara.

 

Dios, por supuesto, no guarda esto en contra de

 

 

 

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nadie, porque El dice: “Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo, entre las naciones a donde los arrojaré yo”. Ezequiel 4:13.

 

De esta manera la Profecía declara que tal ha sido el alimento espiritual con que el rebaño ha sido alimentado por 390 años, los años durante la Reforma. Y ¿quién puede negarlo?. ¿Estamos nosotros entonces preguntándonos todavía que denominación está dando Verdad no adulterada a sus miembros? La Profecía declara que ninguna lo hace puesto que así habría de ser el alimento que recibirían todos a través de los 390 años. Y si ellos no reciben nueva verdad enviada del cielo, después de transcurridos los 390 años, entonces deben alimentarse con alimento cocido sobre “estiércol” por siempre, y morir con este.

 

Esto, digo nuevamente, no debe ser una sorpresa para nadie, ya que todos saben que puesto que todas las denominaciones están en desacuerdo una con la otra en relación a sus doctrinas, es imposible que todas estén correctas. Puede ser sorprendente, sin embargo, saber que ni siquiera una está absolutamente en lo correcto.

 

Aun la escasez de estas verdades contaminadas por el hombre, declara la profecía, es traída sobre el mundo cristiano para que sean “asombrados”, y que reconozcan su pobreza, su necesidad de una verdad absoluta, para que cuando venga el Espíritu de Verdad, encuentre una respuesta armoniosa en el corazón de los hombres, y no sean consumidos en su iniquidad.

 

Para encontrar exactamente el comienzo del período de 430 años, primero debemos encontrar el año en que término el período, el año en que se levantó el Ezequiel antitípico y comenzó a dar el aviso, el año en que el Espíritu de Verdad desarrolló el rollo y trajo una abundancia de divina verdad

 

 

 

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inspirada, pura y sin ser adulterada (que no ha sido cocida sobre estiércol), y tampoco por peso o por medida, - las verdades en que nos hemos estado gozando en esta serie de estudios y que la Asociación ha publicado fiel y gratuitamente en las Llamadas Oportunas y otras publicaciones, y las ha esparcido a través del mundo como hojas de Otoño – un fenómeno que la iglesia no ha visto nunca antes. Y cuando yo digo como las hojas de Otoño, significa eso precisamente, porque estas hojas - si, millones de ellas – son depositadas por todos lugares entre los Laodicenses sin límites, sin precio, y sin obligación.

 

Este mensaje, como algunos de ustedes ya saben, comenzó a desarrollarse en 1930. Por tanto, si restamos 430 años de 1930, nos lleva al 1500, la fecha cuando Martín Lutero fue llamado, el tiempo cuando él comenzó a estudiar la Biblia, el tiempo que él comenzó a prepararse para la obra de la Reforma. Este mensaje, por lo tanto, fue planeado por Dios mismo desde el tiempo de Ezequiel, y todo por el bien suyo y mío. ¡Cuán considerado es Dios! Y cuán indignos nosotros.

 

En vista de que el período de 430 años durante el cual nuestros pecados fueron puestos sobre Ezequiel está en el pasado, nosotros y no Ezequiel, hemos de ser responsables por nuestros pecados de aquí en adelante si no damos oído al mensaje de la hora y obtenemos “justificación por la fe”. Cuán importante, entonces, que no seamos negligentes y que aceptemos la oportunidad que Dios nos da ahora, y que nos apropiemos de la “justificación por la fe” para que seamos recompensados con la “justicia de Cristo”. Solamente de esta forma podemos esperar escapar de las armas destructoras de los ángeles y vivir y reinar con Cristo durante el milenio.

 

 

 

 

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De acuerdo a esta profecía recién revelada no ha de haber otra oportunidad, como pueden ver, ninguna otra oportunidad para los Laodicenses, la casa de Judá! Este mensaje a los Laodicenses, por lo tanto, es el último mensaje, su última oportunidad! Contemplando el futuro y al pueblo que ha de ser purificado el profeta Isaías escribió: “Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sion; vístete tu ropa hermosa, oh Jerusalén, ciudad santa; porque nunca más vendrá a ti incircunciso ni inmundo … ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!”. Isaías 52:1, 7.

 

Habiendo visto que los 430 años terminaron en 1930, debemos ahora encontrar cuando terminaron los 390 años, el tiempo en que comenzaron los 40 años de gracia. Para encontrar esta fecha restamos 40 años de 1930, lo cual nos lleva al 1890. ¿Qué sucedió entonces como indicación de que los 40 años habían comenzado? Sólo lo siguiente: La denominación rechazó totalmente el mensaje que había de revelar la verdad sobre la “justificación por la fe” y la “justicia de Cristo”, la misma verdad que una vez más comenzó a ser revelada años más tarde, la Verdad que estamos disfrutando ahora. Dios, en Su misericordia, por lo tanto, puso la iniquidad de ellos sobre el profeta Ezequiel durante esos 40 años, – les dio una oportunidad por medio de la “justificación por la gracia” para que pudieran tener la oportunidad ahora de acogerse a la “justificación por la fe”, y así cosechar como recompensa la “justicia de Cristo”.

 

Vemos aquí que la historia vuelve a repetirse: Debido a que el Israel antiguo prestó oídos al reporte perverso que los diez espías les trajeron, perdieron como resultado la

 

 

 

 

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fe en el poder de Dios, y por consiguiente permanecieron alejados de la tierra prometida por 40 años.

 

De la misma manera, la Denominación, como pueden ver, desde el 1890 al 1930 ha estado vagando en el desierto, por así decir. Podemos decir que han sido puestos en juicio. Es aquí donde usted puede ver claramente que la demora en el desierto fue típica. Aquí el tipo y antitipo se encuentran. Y ustedes percibirán que su rechazo de la “justificación por la fe” no indica que Dios ha sido derrotado y que nunca más habría de traernos la misma verdad que pudo haber sido de ellos 40 años atrás.

 

Además, así como quienes en tiempos de Moisés rehusaron avanzar por fe murieron en el desierto, también los hombres que en los años 1888 -1890 fueron responsables por rehusarse a avanzar con la verdad, murieron antes de que el Señor volviera a traer esa verdad por segunda vez. Finalmente, así como el segundo esfuerzo de los antiguos tuvo éxito inmediatamente después de que Acán, el último pecador en aquel día, fue apedreado, así el segundo esfuerzo de hoy día, también, triunfará justamente después de que los Acanes de hoy sean destruidos por los ángeles de Ezequiel nueve.

 

¡Que reprensión para los hermanos líderes! ¡Que lección para nosotros! ¡Y cuán diminuta la oportunidad que tienen si ciegamente continúan oponiéndose! Los laicos, sin embargo, que llegan a conocer esta verdad pueden ser de gran ayuda para ellos si en lugar de consentir a la demanda irrazonable de la oposición que exige que los laicos dejen de estudiar esta literatura bajo la amenaza de perder la membresía, a su vez demandan de la oposición una mejor, o por lo menos igualmente

 

 

 

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razonable exposición de las escrituras en cuestión en lugar de ceder. Es fatuo el rechazar la Verdad para retener el nombre en Laodicea. Es mejor aceptar la Verdad y retener el nombre en el Libro de la Vida del Cordero.

 

Yo digo que es necedad rechazar la Verdad meramente porque alguien la sugiera así en lugar de ir a Dios en oración y actuar en armonía con sus propias convicciones por medio del Espíritu que conduce a toda Verdad. Hacer lo contrario es negar cualquier conexión personal con el Cielo, y poner vuestra confianza en el hombre, hacer de la “carne tu brazo”. Isaías 2:22. Por lo tanto, no permitas que el enemigo te aleje de esta Verdad, especialmente en vista del hecho de que la oposición no tiene nada oficial, autoritario o substancial para tomar su lugar. Y cuán necio el que uno trate de asegurarse de la Verdad con el razonamiento de la oposición. Tiene tanto sentido como si usted solicitara la opinión de un político republicano acerca de su deseo de votar en una papeleta democrática. Tiene sentido el que uno pida ayuda a una persona imparcial, pero no tiene ningún sentido en ir a uno que está tan opuesto a esta Verdad como estuvieron los sacerdotes, escribas y fariseos a las verdades que enseñaba Cristo.

 

Si usted no ve cada punto con toda la claridad que desea, Déjeme leerle algunos párrafos:

 

“… Si llega un mensaje que no entendéis, empeñaos en escuchar las razones que el mensajero expone, comparando texto con texto, a fin de que podáis saber si lo apoya o no la Palabra de Dios. Si creéis que las opiniones expuestas no tienen la Palabra de Dios

 

 

 

 

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por fundamento y si la opinión que vosotros sostenéis tocante al asunto no puede ser controvertida entonces exponed vuestras poderosas razones; porque vuestra posición no será debilitada por ponerse en contacto con el error. No hay virtud ni virilidad en mantener una guerrilla continua en la oscuridad, cerrando vuestros ojos para no ver, y vuestros oídos para no oír, y endureciendo el corazón en la ignorancia y la incredulidad para no tener que humillaros y confesar que habéis aprendido algo sobre algunos puntos de la verdad”. Consejos Sobre la Obra de la Escuela Sabática, páginas 30-31.

 

“Una luz preciosa ha de resplandecer de la Palabra de Dios, y no se atreva nadie a decir qué cosa debe o qué cosa no debe ser expuesta al pueblo en los mensajes de iluminación que él envíe, apagando así el Espíritu de Dios. Cualquiera que sea su puesto de autoridad, nadie tiene derecho de impedir que la luz llegue al pueblo. Cuando un mensaje viene en el nombre del Señor a su pueblo, nadie puede excusarse de investigar sus pretensiones. Ninguno debe arriesgarse, quedándose atrás y asumiendo una actitud de indiferencia y confianza en sí mismo, diciendo: "Yo sé qué cosa es verdad. Estoy satisfecho con mi posición. He tomado ya mi posición, y no me dejaré mover de ella, venga lo que viniere. No escucharé el mensaje de este mensajero; porque sé que no puede ser la verdad." Porque siguieron este mismo proceder, las iglesias populares fueron dejadas en tinieblas parciales, y por esto los mensajes del cielo no las han alcanzado”. Consejos Sobre la Obra de la Escuela Sabática, páginas 29-30.

 

“Todavía hay mucha verdad preciosa para ser revelada al pueblo en este tiempo de peligros y tinieblas, pero es el propósito determinado de Satanás impedir que los rayos de luz de la verdad penetren en

 

 

 

 

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el corazón de los hombres. Si queremos tener la luz que ha sido provista para nosotros, debemos manifestar el deseo que tenemos de ella por un diligente escudriñamiento de la Palabra de Dios. Verdades preciosas, por largo tiempo ocultas, han de ser reveladas de una manera que pondrá de manifiesto su sagrado valor; porque Dios glorificará su Palabra para que aparezca en una forma en que nunca antes la hayamos visto. Pero aquellos que profesan amar la verdad deben ejercitar hasta lo sumo sus facultades a fin de comprender las cosas profundas de la Palabra, para que Dios sea glorificado y su pueblo bendecido e iluminado. Con corazones humildes y enternecidos por la Gracia de Dios, deberíais entregaros a La tarea de escudriñar las Escrituras, listos para aceptar todo rayo de luz divina, y andar en el camino de la santidad”. Consejos Sobre la Obra de la Escuela Sabática, páginas 26-27.

 

Aún más, uno nunca ve el mundo entero en una ojeada. Sólo ve una sección a la vez. De la misma forma no puede esperar ver toda la Verdad a una vez, sino en forma progresiva. Uno debe abrazarse al primer destello de luz, y a medida que uno continua orando y estudiando, todo se hará tan claro como el sol y comenzará a comprender el asunto en su totalidad.

 

Hermano, Hermana, do deje pasar su oportunidad. Actúe ahora y esté en paz con Dios. Huya de las abominaciones, y tome su posición al lado derecho de Dios si desea Sus bendiciones y vivir eternamente. “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” Hebreos 4:7. Démonos cuenta que Dios Mismo les está hablando, que estas no son palabras mortales, ni mitos, que este es un mensaje que ha permanecido sellado a través de los siglos, y que ahora ha sido revelado y traído a la luz tan fresco como los lirios cubiertos con el rocío del verano.  

 

 

 

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Una de las partes más importante de este estudio es el hecho de que durante los 430 años – desde 1500 a 1930 – la iniquidad de nosotros ha sido puesta sobre el profeta de Dios. Yo digo, debido a esta abundancia de “gracia” que ha estado disponible durante tantos años, se nos permite estar aquí hoy día. Los hombres, sin embargo, han mal interpretado la “gracia” de Dios y han llegado a pensar que Dios se ha olvidado de la tierra, que nos ha dejado para que hagamos de acuerdo a nuestra voluntad, y que nos conduzcamos de la mejor manera posible. Todos cambiaremos de parecer tan pronto como la advertencia de Dios sea completada.

 

Por tanto, aquellos Laodicenses que se apropien de la oportunidad de participar de esta fiesta de “alimento a tiempo”, fresco y sin adulteración, que ahora, en la última llamada, se aferran de la “justicia por gracia” que ya les ha sido dada, - pueden todos entrar en la “justificación por la fe” que ha de ser recompensada con la “justicia de Cristo”, y así coronados con la vida eterna. Obviamente, todos los demás tendrán que cargar su propia iniquidad y pagar por la penalidad. Tendrán que perecer.

 

De cierto, ustedes piensan que no tienen necesidad de nada, pero Dios que conoce la realidad sabe que están 'cuitados y miserables, y pobres y ciegos y desnudos”, en necesidad de todo. ¿Por qué no tomáis su consejo y ungen vuestros ojos con colirio para que podáis ver?

 

Finalmente, cuando el mensaje de amonestación haya alcanzado a la gente, entonces aquellos que no se han beneficiado de este, que no se han reformado, que fallan en “gemir y clamar a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella”, – entonces aquellos que ahora no se apropian de la “justificación por fe”, se encontrarán a sí mismos sin la “señal”. Por consiguiente, ellos 

 

 

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tendrán que pagar la penalidad de sus pecados, perecer bajo las armas destructoras de los ángeles (Léase Ezequiel Nueve; Joyas de los Testimonios, Tomo 1, páginas 335-336; Testimonios para la Iglesia, Volumen 5, páginas    195-196).

 

Claramente, la casa de Judá; desde el 1930 está en la misma necesidad que estuvo la casa de Israel después de 1890. Todos ellos necesitan ahora el mensaje para hoy día si es que esperan tener un hogar en el reino de Dios. Más aun, se puede ver claramente que lo que la casa de Judá no hizo después de 1890 nosotros debemos hacerlo ahora en menos tiempo y con mayores obstáculos.

 

Las lecciones enseñadas en este capítulo son las siguientes: primero se señaló que el período de “justificación por la gracia” está en el pasado; que ahora estamos en el tiempo en el cual nuestra seguridad descansa solamente en practicar la “justificación por fe”, si es que esperamos ser recompensados con la justicia de Cristo”, y coronados con la vida eterna. La segunda lección enseña que la iglesia no tiene todavía toda la Verdad, y que la que tiene está contaminada, “cocida sobre estiércol”. Por lo tanto, tenemos una gran necesidad de Verdad Inspirada procedente del trono de Dios; pues con esta somos salvos, y sin ella estamos perdidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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LA EDUCACIÓN DE LOS JÓVENES CRISTIANOS – DONDE Y COMO OBTENERLA

 

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF

MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

EL SÁBADO, 13 DE NOVIEMBRE DE 1948

CAPILLA DEL MONTE CARMELO

WACO, TEXAS

 

La fuente de la educación de la juventud Cristiana es en tres fases: La moral, la sagrada, y la secular. Estas se obtienen en tres escuelas diferentes: El hogar, la escuela de iglesia, y la escuela pública.

 

Cada una de estas escuelas tiene su deber particularmente importante de funcionar por el bienestar del niño. La escuela pública le enseña al niño como conducirse en la sociedad. La escuela de iglesia le enseña como entrar en la vida eterna. Pero la escuela del hogar, además de enseñarle comportamiento moral, echa la fundación de todas las fases de la educación.

 

Aun más, el niño no sólo comienza la vida en el hogar, sino que pasa la mayor parte del tiempo allí. La escuela del hogar, por lo tanto, juega el papel más importante en la formación de la vida del niño. De aquí, podemos ver rápidamente porque un hogar descuidado, desorganizado o destruido no puede satisfacer las necesidades de un niño. Solamente por un milagro es que un niño criado en un hogar tal puede llegar a ser un ciudadano decente y que observa las leyes de la nación y es respetado en la iglesia.

 

Si, yo digo, solamente por un milagro puede el alcanzar la cima en la sociedad de la tierra, sin decir nada de las pocas probabilidades que tendría en la sociedad del Cielo.

 

 

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Permitidme ilustrar la obra del hogar: El agricultor echa su semilla en la tierra, y con condiciones favorables ésta germina y brota su pequeño vástago atravesando la tierra. Para comenzar, la pequeña planta se alimenta de la pulpa de la semilla mientras empuja su delicado tallo hacia arriba y entierra sus pequeñitas raíces hacia abajo. Así, mientras está dentro de la cáscara (el hogar) la pequeña planta (el niño) es capaz de valerse por sí misma, conseguir alimento del terreno y sol del aire para mantener la vida. Este mismo principio funciona en el hogar: Mientras el niño está en la casa, gradualmente al principio y luego totalmente, los padres deben ponerlos a funcionar por sí mismos. Si los padres no cumplen este deber con el niño, entonces el niño no tiene una oportunidad justa en la vida que el Creador ha ordenado que debe tener. 

 

Ejemplos de Buenos Hogares

 

A este punto les leeré algo con relación a escuelas de hogar exitosas.

 

Génesis 18:16-19 – “Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos. Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él”.

 

Fue la hospitalidad de Abrahán la que trajo bendición tan grande a su hogar – los tres invitados Celestiales quienes reafirmaron la promesa de un heredero. Y al mostrar

 

 

 

 

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complacientemente el camino hacia la ciudad caminando con ellos una corta distancia ocasionó que los ángeles le confiaran su triste misión concerniente a Sodoma. Ningún Hogar, por lo tanto, debe olvidarse “de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles”. Hebreos 13:2.

 

En los versículos que leímos hace unos momentos, se nos dice que Abrahán había de llegar a ser una gran y poderosa nación porque él ordenaría sus hijos y su parentela en las cosas de Dios, para que guardaran los caminos del Señor, y hacer “justicia y juicio”. Dios reconoció que el hogar de Abrahán iba a ser una escuela de hogar modelo, y así este Patriarca de las Edades llegó a ser un “amigo de Dios”, y el “padre de los fieles”. Dios, ven ustedes, honra a los padres que rigen su hogar correctamente, y que ordenan su parentela en las cosas de El.

 

¿Examinaremos ahora para ver hasta que medida el hogar de Abrahán fue una escuela de hogar modelo? – Su hijo, Isaac, ustedes saben, tenía como diecisiete años de edad cuando vino la palabra del Señor a Abrahán para que sacrificara su único hijo. El padre fielmente obedeció el mandato, y tomó a Isaac y lo llevó por esa jornada histórica de prueba y además, educacional. No fue sino hasta el minuto final que le fue informado que él sería la víctima del sacrifico. ¿Pero, se enfadó él, o resistió cuando se le dijo? No, en verdad. Por el contrario, hizo todo lo posible por consolar a su padre, y voluntaria y alegremente se acostó sobre el altar.

 

¿Qué significa todo esto? Significa que Isaac había recibido un entrenamiento perfecto en su hogar, y por eso respetaba tanto el juicio del padre

 

 

 

 

 

 

 

 

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como la religión. El era sumiso para con su Dios, y lleno de fe. Sabiendo que los caminos del Señor eran para su mejor interés él decidió que sería mejor morir que desobedecer a su Dios o a su padre.

 

Vayamos un poco más allá y busquemos un ejemplo en el hogar del mismo Isaac para ver qué clase de padre y maestro fue él. Esaú y Jacob eran sus hijos gemelos, como ustedes saben, y ambos fueron criados en su hogar. Si lee entre líneas en esta historia Bíblica tan conocida, encontrará dos maestros y dos clases de estudiantes en el hogar de Isaac: Isaac amó a Esaú, y Rebeca amó a Jacob.

 

Jacob ayudaba a la madre y por lo tanto aprendió a preparar comida que fuese tan atractiva como sabrosa. Así es que le fue posible preparar un plato de potaje que fue vendido por un precio tan alto como ningún otro antes fue. Además de aprender el arte culinario, él estaba intensamente interesado en la religión, y se preparó a sí mismo para sentarse en el trono patriarcal.

 

Por otro lado, Esaú sólo estaba interesado en las cosas temporales, y sacrificó su primogenitura al trono por el amor a los deportes y un apetito descomedido. En lugar de adquirir destrezas en sus deberes religiosos, se desarrolló en la cacería. Por consiguiente la herencia al trono patriarcal no tenía mayor significado para él que el precio de un plato de potaje.

 

En estos dos jóvenes vemos dos blancos opuestos en la vida – uno fue dado a los deportes y el otro a la religión. Isaac estaba al tanto de todo esto, pero como amaba a Esaú, más que a Jacob, y como Esaú era el hijo mayor, no vio razón

 

 

 

 

 

 

 

 

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por la cual Esaú no debía recibir las bendiciones y sen­tarse en el trono patriarcal. Rebeca, sin embargo, fue presta a discernir que Esaú no era apto para la posición, y que Jacob se beneficiaría de ella. Por eso, mientras que por un lado Isaac instruyó a Esaú a preparar un festín y venir a él por sus bendiciones, por el otro lado Rebeca aconsejó y ayudó a Jacob a imitar a Esaú y obtener la bendición tomando ventaja de la ceguera del padre. Este engaño, por supuesto, obró sólo porque la Providencia estaba obrando.

 

Ahora, veamos lo que hemos aprendido acerca del entrenamiento de Esaú y el entrenamiento de Jacob: Puesto que Isaac era muy apegado a Esaú y Rebeca a Jacob, y puesto que Esaú era un fracaso y Jacob todo un éxito, ¿No podemos concluir que Rebeca tuvo éxito en la enseñanza apropiada de Jacob mientras que Isaac pasó por alto la necesidad de Esaú de relacionarse con Dios y con los deberes que le pertenecía hacer en la casa?.

 

De esta comparación yo me tomo la libertad de decir que Isaac fue un padre indulgente, y que Rebeca fue una madre más firme y estricta. Cierto, debía de haber una clase de material en la composición de Jacob y otra en la composición de Esaú, pero Esaú debió haber sido reprendido; y si la reprensión no le podía ayudar, entonces la bendición no le debió haber sido ofrecida. No, la firmeza nunca le debe dar paso a la indulgencia.

 

A continuación echaremos una ojeada a la escuela de hogar que Jacob condujo y ver cuales fueron los resultados. Considerando los hechos de que su familia era más grande (trece niños en total) que las familias de sus antepasados; y que todos sus hijos

 

 

 

 

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fueron aceptados para llegar a ser los progenitores de los súbditos de la iglesia eterna; que su hijo, José, tuvo perfecto control de sí mismo, nutrió un espíritu perdonador, respetó a su padre, se aferró a los preceptos Celestiales, y halló favor con Dios y el hombre; – yo digo que por todos estos hechos sabemos que Jacob le dio a su casa el mejor entrenamiento posible. Por lo menos, él crió uno de los caracteres más nobles que el mundo haya conocido.

 

Yo creo que el tiempo nos permitirá considerar otra buena escuela del hogar, el hogar al cual Moisés nació.

 

Conociendo que Abrahán y su simiente debían morar en una tierra extraña solamente por 430 años, la mamá de Moisés reconoció que el tiempo de la liberación del yugo Egipcio había de cumplirse en sus días. Pero el decreto de Faraón demandaba que todos los niños hebreos fuesen echados al río Nilo, y así, a pesar de este, ella determinó esconder a su recién nacido. Quizás, pensó ella que él sea el escogido para conducir al pueblo Hebreo fuera de Egipto y hacia la tierra prometida, y de ser así, Dios le protegerá.

 

Tres meses más tarde, sin embargo, ella discernió que no podía ocultar al pequeño Moisés por más tiempo, y así en lugar de tomar el riesgo inevitable de perderlo, ella hizo una canasta pequeña, puso el infante adentro, y lo depositó al cuidado de Dios en el río Nilo. Dios tomó control de la situación y el niño vivió. Noten el milagro: ¡tan pronto como la hija del rey vio al niño, ella supo que era un niño Hebreo, pero en lugar de ver que lo mataran como Faraón había decretado, ella lo adoptó! Más aun, la Providencia determinó que el niño fuese criado en un hogar Hebreo. Así

 

 

 

 

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fue que el bebé Moisés Providencialmente fue devuelto a su propia madre para criarse, y ¡todos los gastos se pagaron de la tesorería del rey!.

 

Evidentemente después de presenciar todos estos milagros, la madre sabía positivamente que Moisés iba a ser el libertador. Y el entrenamiento que le fue dado en el hogar durante estos doce años con su madre, Moisés nunca olvidó aun entre rango y fila del trono más grande del mundo de su día.

 

Verdaderamente, el entrenamiento que uno recibe en el hogar, se ve, es el fundamento para su futuro entero.

 

Ejemplos de Malos Hogares

 

En contraste vívido con estos hogares, les llamo la atención a uno o dos escuelas hogareñas malas, y los resultados de ellos.

 

Primero pienso en el hogar de Lot. O, si, yo sé que Lot fue una grande figura en Sodoma, pero nadie quiso escuchar su súplica en la noche que Sodoma había de reducirse a humo y ceniza para que los vientos se los llevaran y para que cubriera el Mar Muerto. No, ni aun sus propios hijos los cuales eran tan cómodamente situados en sus hogares respectivos que no querían escucharle. Sólo dos de sus hijas escaparon de la gran conflagración, sencillamente porque los ángeles los arrebataron cual tizones arrancados del fuego.

 

¡Que fracaso fue el hogar de Lot! ¡Que gran pérdida! Dos causas se encontraron al fondo de todo lo que le sobreviniera: primero, porque escogió establecer su tienda cerca de Sodoma; y segundo, porque descuidó nutrir a su familia en el temor de Dios. Además,

 

 

 

 

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si Lot hubiese llevado a la verdad y la justicia aun diez almas de entre esa vasta población de Sodoma, habría salvado a Sodoma y Gomorra de la destrucción.

 

Permítanme ahora hablarles de otro mal hogar, ello de Elí, el sacerdote antiguo de Israel. Él como Lot, fracasó completamente con respecto a su hogar, aunque repetidamente fue advertido tocante a su negligencia.

 

1ª Samuel 2:27-35 – “Y vino un varón de Dios a Elí, y le dijo: Así ha dicho Jehová: ¿No me manifesté yo claramente a la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto en casa de Faraón? Y yo le escogí por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mi altar, y quemase incienso, y llevase efod delante de mí; y di a la casa de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel. ¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel? Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco. He aquí, vienen días en que cortaré tu brazo y el brazo de la casa de tu padre, de modo que no haya anciano en tu casa. Verás tu casa humillada, mientras Dios colma de bienes a Israel; y en ningún tiempo habrá anciano en tu casa. El varón de los tuyos que yo no corte de mi altar, será para consumir tus ojos y llenar tu alma de

 

 

 

 

 

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dolor; y todos los nacidos en tu casa morirán en la edad viril. Y te será por señal esto que acontecerá a tus dos hijos, Ofni y Finees: ambos morirán en un día. Y yo me suscitaré un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma; y yo le edificaré casa firme, y andará delante de mi ungido todos los días”.

 

Estos versículos revelan que Elí fue reprendido para su descuido al no mandar a su hogar en pos de Dios. Fue prevenido de los resultados inevitables de su descuido; que su familia, su entera posteridad, moriría en la flor de su edad si él seguía así. Pero Elí no cambió nada, y por lo tanto, sufrió los resultados de los cuales había sido prevenido.

 

¿No fueron escritas estas cosas para nuestra edificación, para ejemplos para nosotros? ¿Por qué, entonces, más hogares se destruyen como resultado de mal entrenamiento, o falta de entrenamiento, que la cantidad de hogares destruidos en los días de Elí? Y aunque parezca asombroso, esta catástrofe ocurre en los hogares donde los padres son tan cuidadosos para que sus hijos no entren en una escuela pública sino que obtengan su entera educación en la escuela de la iglesia. De hecho, la culpa no reposa sobre la escuela de la iglesia en si, sino con el hecho que los padres esperan que la escuela parroquial cargue las responsabilidades de los padres – hacer lo que los padres mismos descuidan hacer. Y Permítanme decirles que sea la escuela de la iglesia o la escuela pública, ninguna de las dos puede tomar el lugar de la escuela del hogar.

 

Además, puesto que las escuelas de la iglesia son mayormente un asunto familiar, y a un nivel hasta extenso dirigido por los mismos padres, ¡estas escuelas

 

 

 

 

 

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ya se han mostrado miserables fracasos! Si dudan esta declaración alarmante, tomen una censa de su membresía y se sorprenderán al notar que la mayoría de ellos son el producto de la escuela pública, y que la mayoría de los graduados de la escuela de la iglesia están en el mundo. Después de escuchar estas declaraciones, una hermana hizo esto en su iglesia y descubrió que el 70% fueron educados en la escuela pública; 27 en las escuelas públicas y de la iglesia; ¡y 3% en la escuela de la iglesia solamente!.

 

Esto no es todo: descubrirán que los miembros de la iglesia los cuales sólo son conversos a medias, o no conversos, suelen ser, si no siempre, son el producto de la escuela de la iglesia. Más aun, hallarán que los mayores campeones en contra de la Verdad Presente, contra “el alimento a su debido tiempo”, ¡y los promulgadores de las abominaciones en la iglesia, son generalmente, el producto de la escuela de la iglesia!.

 

Mi experiencia por años en la obra del evangelio me ha probado que lo que estoy diciendo es la verdad. No me malentiendan; no estoy acusando a nadie. Sólo intento ayudar a cada uno de ustedes para su propio bien a despertarse a la situación, para prestar atención a la Palabra de Dios. Pronto las autoridades puedan empezar a arrestar y encarcelar a los padres, también, al arrestar a los hijos por sus delitos, si los hogares de ellos siguen como están haciendo.

 

Un escritor y autoridad notable en cuanto a las relaciones y problemas sociales, León J. Saúl, ha declarado esto en su libro titulado, Emotional Maturity (La Madurez Emocional): “No hay niños problemáticos, sino sólo padres problemáticos y ambientes problemáticos”.

 

Y si ahora yo me he hecho su enemigo por decirles la verdad, luego ¿No confirmarán ustedes mismos estas cosas?.

 

 

 

 

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El Sistema de Educación de Dios

 

Ahora hemos visto los resultados de las buenas escuelas del hogar y las malas, pero recibiremos el mayor beneficio examinando el sistema de educación que la Inspiración recomienda para enseñar a los jóvenes. Esto es:

 

Exodo 12:22-27 – “Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana. Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir. Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre. Y cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como prometió, guardaréis este rito. Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?, vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró”.

 

Josué 4:5-7 – “Y les dijo Josué: Pasad delante del arca de Jehová vuestro Dios a la mitad del Jordán, y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel, para que esto sea señal entre vosotros; y cuando vuestros hijos preguntaren a sus padres mañana,

 

 

 

 

 

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diciendo: ¿Qué significan estas piedras? les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron divididas delante del arca del pacto de Jehová; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se dividieron; y estas piedras servirán de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para siempre”.

 

Dios, vemos, establece memoriales para las cosas importantes de la vida para provocar preguntas. Los padres deben hacer lo mismo para crear interés en las cosas en las cuales quieren que sus hijos sean instruidos.

 

Deuteronomio 6:4-9 – “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”.

 

Las cosas importantes de la vida deben siempre mantenerse ante los hijos, y siempre de una forma interesante, – nunca de una forma para que se cansen de la religión, y nunca de un modo que hiciera que el estudio sea una gran pena.

 

Un Árbol Malo No Puede Dar Buen Fruto

 

Ambos, los padres y los hijos, deberían siempre recordar que Dios está dependiendo de ellos, y que ellos mismos pueden construir o limitar

 

 

 

 

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sus futuros. Esto podemos ver notablemente en lo siguiente:

 

Puesto que la obra de Jesús fue de tremenda importancia y de gran consecuencia, Dios fue sumamente particular tocante al linaje de Jesús. Por esta razón escogió el linaje de Abraham (un buen árbol), de Isaac, de Jacob, Judas, Isaí, David, y así mediante el linaje de José, quien llegó a ser el marido de María. Aunque José había de ser sólo el padre adoptivo de Jesús, Dios fue muy particular al elegirle.

 

Y siendo Dios tan cuidadoso con relación a quien fuera el padre adoptivo de Jesús, fue aun más cuidadoso al seleccionar una madre para Jesús. Por eso Dios escogió la madre del Salvador del linaje de José, el hijo de Jacob.

 

¿Cómo sé yo acerca del linaje parentesco de Jesús? – pues, el linaje de Su padre adoptivo, eso sé de la cronología de San Mateo. Y el linaje de su madre aprendo de la profecía de Moisés, de la cual leeré ahora: “Rama fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro. Le causaron amargura, le asaetearon, y le aborrecieron los arqueros; mas su arco se mantuvo poderoso, y los brazos de sus manos se fortalecieron por las manos del Fuerte de Jacob (por el nombre del Pastor, la Roca de Israel)”. Génesis 49:22-24.

 

No sólo se seleccionó cuidadosamente el linaje parentesco de Jesús, sino también se hizo así con el linaje de cada uno de los hombres de Dios cargados con pesadas responsabilidades. ¿Por qué – les pregunto –  se tomaban tantas precauciones si los padres no llevan la parte más importante

 

 

 

 

 

 

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en la vida de sus hijos. Debe recordarse ahora, entonces, que aunque el hijo obtiene su educación debidamente completa en tres escuelas – el hogar, la escuela de la iglesia, y la escuela pública, su escuela más importante es el hogar, pues el hijo es mayormente lo que el hogar le hace.

 

Los Resultados

 

“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir”. Deuteronomio 28:1-6.

 

Haría bien a su alma si leyesen en casa el deber de los padres en Consejos para los Maestros, Padres y Alumnos, páginas 149-150 y Testimonios para la Iglesia, Tomo 3, páginas 143-144 (en inglés); y los deberes de los niños en Éxodo 20:12; 2ª Corintios 6:14-18; 1ª Corintios 6:15-20.

 

 

 

 

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