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Llamadas Oportunas

La Única Paz de Mente

Vol. 1                                                                               N0. 5, 6

 

LO QUE HABRÁ EN LOS ÚLTIMOS DÍAS

 

SION Y SUS HIJAS EN LOS ÚLTIMOS DÍAS


 

MEDITACIÓN PARA LA ORACIÓN DE APERTURA

Antes de dar principio a la oración y al estudio de La Biblia, leeré del primer párrafo de la página 86 de El Discurso Maestro de Jesucristo. El capítulo se basa en la oración de El Padre Nuestro.

D.M.J., p. 87 - “Nuestro Salvador dio dos veces el Padrenuestro: la primera vez, a la multitud, en el Sermón del Monte; y la segunda, algunos meses más tarde, a los discípulos solos. Estos habían estado alejados por corto tiempo de su Señor y, al volver, lo encontraron absorto en comunión con Dios. Como si no  percibiese la presencia de ellos, él continuó orando en voz alta. Su rostro irradiaba un resplandor celestial. Parecía estar en la misma presencia del Invisible; había un poder viviente en sus palabras, como si hablara con Dios.

Los corazones de los atentos discípulos quedaron profundamente conmovidos. Habían notado cuán a menudo dedicaba él largas horas a la soledad, en comunión con su Padre. Pasaba los días socorriendo a las multitudes que se aglomeraban en derredor suyo y revelando los arteros sofismas de los rabinos. Esta labor incesante le dejaba a menudo tan exhausto que su madre y sus hermanos, y aun sus discípulos, temían que perdiera su vida”.

¿Qué era lo que ellos temían? Ellos temían que Jesús estaba trabajando excesivamente, y que si El continuaba sobrecargando su fuerza, no viviría mucho. Con seguridad tenían el temor de que enfermaría y moriría.

¿Se realizaron sus temores? - No, sucedió al contrario de lo que ellos, esperaban. ¿Qué fue lo que le hizo igual a su tarea? ¿No fue la oración? Si Jesús pudo recibir suficiente fortaleza en sus oraciones para cumplir con Sus deberes, ¿por qué no podremos también nosotros? Arrodillémonos y oremos para conseguirlo.

Copyright, 1953

Todos los derechos reservados

V.T. HOUTEFF

Vol. 1, N° 5                                                                                                                                                                                                2


 

LO QUE HABRÁ EN LOS ÚLTIMOS DÍAS

 

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF

MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

EL SÁBADO, 7 DE SEPTIEMBRE DE 1946

CAPILLA DEL MONTE CARMELO

WACO, TEXAS

 

Nuestro estudio en esta tarde se refiere al capítulo 3 de Isaías. Pero como la historia o profecía de este capítulo principia en el capítulo precedente, no podremos obtener un estudio provechoso del capítulo tercero independiente del capítulo segundo. Ninguno de los que principian a estudiar un asunto desde la mitad, siguiendo en sentido progresivo o regresivo, puede comprender el asunto en su continuidad. Si tenemos que comprender la verdad de este asunto, debemos estudiarla en su plenitud. Los perros y gatos, y no la humanidad civilizada comienzan a comer la rebanada del pastel de centro hacia afuera. Nosotros, como humanos inteligentes, y como pueblo de Dios que somos, debemos comer “el pastel” correctamente.

 

¿Cómo sé yo que el asunto profético de capítulo 3 principia en el segundo capítulo? Porque la conjunción “porque” con que comienza el capítulo 3, implica que algo ha sucedido antes. Así que para adquirir la continuidad de la carga de la Inspiración, estamos compelidos a comenzar nuestro estudio con el mismo versículo con el cual se le dirigió a Isaías que comenzara la profecía:

 

Isaías 2:1 - “Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén”.

 

¿Qué fue inducido Isaías a revelar? - Cosas concernientes a

 

 

 

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Judá y Jerusalén, la iglesia. Necesitamos saber, sin embargo, con exactitud la generación de este pueblo, porque si la profecía es concerniente a nuestra generación, entonces es de mucho mayor interés para nosotros. Su enseñanza será adaptable especialmente a nuestras urgentes necesidades presentes que será el alimento a su tiempo. Por esta misma razón es como debemos estar seguros de cual es el pueblo a que se aplica la inspiración. Leamos

 

Isaías 2:2 - “Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones”.

 

No un hombre, no un pueblo o una nación, sino el Señor Mismo así declara. Al profeta le fueron mostradas cosas concernientes a la casa del Señor (la iglesia) “en lo postrero de los tiempos”, - no en los días de Isaías. La declaración “lo postrero de los tiempos” por si misma nos conduce al “tiempo del fin”. Como nos fue enseñado el Sábado pasado, que el tiempo del fin principió en el siglo dieciocho, obviamente entonces, el tiempo está aquí para que esta maravilla de los siglos tome lugar.

 

Isaías 2:3 - “Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová”.

 

Desde que ningún recogimiento predicho aquí todavía ha tomado lugar, es claro entonces que esta profecía aun está en lo futuro todavía.

 

Hace algunos años que yo estaba interesado en saber acerca de Isaías 2, y me acerqué a un bien informado y

 

 

 

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que también era un elocuente predicador para interrogarle acerca de esto. El me contestó diciendo enfáticamente, “Eso nunca será cumplido”. En ese tiempo yo no sabía y su respuesta a mi pregunta en ninguna manera o de otra fue una ayuda para mi. Ahora que el rollo se ha desenvuelto, Dios mismo declara que su Palabra nunca falla, y en El debemos confiar, porque si esta profecía no se cumpliera, entonces ¿Qué seguridad tengo de que sean cumplidas las otras profecías?

 

Además, si esta profecía no ha de cumplirse, luego por consiguiente, la obra del evangelio tampoco terminaría, porque esta profecía dice la manera en que la obra tiene que terminar - que la ley de Dios durante el día de juicio de los vivientes tiene que salir de Sion, y de Jerusalén la Palabra de Dios, - No de Takoma Park no del Centro del Monte Carmelo, y no de ningún otro lugar.

 

Después que la obra del juicio en la casa de Dios (1 Pedro 4:17) se completara y los 144.000 siervos de Dios sin mancha, las primicias (Apocalipsis 14: 4) tomen su posición alta y exaltada con el Cordero en el Monte de Sion (Apocalipsis 14:1), luego comienza la cosecha de los segundos frutos. Finalmente los ojos del mundo se abrirán a la situación, y como una nación invita a otra nación la obra del evangelio se apresurará grandemente. Muchos luego, dirán, “Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y caminaremos por sus sendas”. Todos los profetas han hablado de este grande y maravilloso evento, pero por causa de la brevedad, sólo citaré de un capítulo - Zacarías 2.

 

“Y díjole: Corre, habla a este mozo, diciendo: Sin muros será habitada Jerusalén a causa de la multitud de los hombres, y de las bestias en medio de ella. Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor,

 

 

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y seré por gloria en medio de ella … Canta y alégrate, hija de Sion: porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová. Y uniránse muchas gentes a Jehová en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ti. Y Jehová poseerá a Judá su heredad en la tierra santa, y escogerá aún a Jerusalén. Calle toda carne delante de Jehová, porque El se ha despertado de su santa morada”. Zacarías 2:4, 5, 10-13.

 

Isaías 2:4 - “Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra”.

 

No las naciones, sino la misma Inspiración declara que en el día cuando Dios juzgue a los vivientes, luego aquellas naciones quienes van al monte (la iglesia del Reino purificada) del Señor, “volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” – Las naciones que no aceptan la “reprensión” del Señor, en aquel día, sin embargo se levantarán como locos en contra del “monte” del Señor, como predicho por el profeta Joel, diciendo:

 

“Pregonad esto entre las gentes, proclamad guerra, despertad a los valientes, lléguense, vengan todos los hombres de guerra. Haced espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el flaco: Fuerte soy. Juntaos y venid, gentes todas de alrededor, y congregaos: haz venir allí, oh Jehová, tus fuertes. Las gentes se despierten, y suban al valle de Josafat: porque allí me sentaré para juzgar todas las gentes de alrededor”. Joel 3:9-12.

 

 

 

 

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Desde que la Inspiración ha dedicado estas publicaciones al anuncio de este evento más importante en conexión con el evangelio - la culminación y triunfo de ello, la separación de lo bueno de lo malo (Mateo 13:30, 47, 48), las cabras de las ovejas (Mateo 25:32); y el establecimiento del monte de la casa del Señor; por lo tanto, no se puede escapar la conclusión que estos capítulos de Isaías fueron escritos especialmente para la iglesia de hoy. Ahora que somos los precursores de este grande y glorioso evento, debemos dar atención especial a lo que estos capítulos tienen que decir. Esto debemos hacer si hemos de preparar el camino del Señor (Mateo 3:3; Isaías 4:3-5). Este mensaje a la iglesia, se ve claramente, ha de preparar a sus miembros para el Juicio antes que “el día grande y terrible de Jehová” comience (Malaquías 4:5). Por esta misma razón las Escrituras a este mismo tiempo son reveladas ahora. Escuchemos ahora la súplica del Señor.

 

Isaías 2:5 - “Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová”.

 

Porque la iglesia necesita urgentemente esta luz, la luz que ahora ilumina el Día del Juicio, el Señor hace la súplica anterior a la “casa de Jacob” antitípica, la casa en la cual quedan los 144.000 Jacobitas - los descendientes de las 12 tribus de Israel, quienes por las edades han sido asimilados por las naciones gentiles, y así perdieron su identidad racial.

 

El interés del Señor de que la Iglesia camine a la luz del Señor (la luz de la Inspiración para hoy) definitivamente implica que ella no está ahora caminando en Su luz. Y Su mandamiento, hallado en el último versículo de este capítulo enfáticamente revela que ella está caminando a la chispa de los hombres no inspirados. Por eso el Señor manda:

 

 

 

 

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Isaías 2:22 - “Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?”.

 

La razón por la cual sus miembros deben inmediatamente dejarse de los hombres, es dada en los versículos siguientes:

 

Isaías 3:1-4 - “Porque he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos quita de Jerusalén y de Judá al sustentador y al fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua; el valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano; el capitán de cincuenta y el hombre de respeto, el consejero, el artífice excelente y el hábil orador. Y les pondré jóvenes por príncipes, y muchachos serán sus señores”.

 

Por más de un siglo nosotros como Adventistas del Séptimo Día hemos estado predicando la obra del Juicio para los Muertos, y ahora debemos ver fácilmente que cuando el Juicio para los Vivientes comience ha de separar los santos de los pecadores - el trigo de la cizaña (Mateo 13:30), el pescado bueno del mal pescado (Mateo 13:47, 48), las ovejas de las cabras (Mateo 25:32-46), las vírgenes prudentes de las insensatas (Mateo 25:1-13).

 

Claramente entonces, Isaías 3:1-4 revela que entre los que son hallados faltos, son algunos de los hombres poderosos, hombres de guerra, jueces y profetas (maestros de religión), prudentes y ancianos, capitanes y honorables, consejeros y artífices excelentes y oradores elocuentes, y que Dios no tiene respeto de personas, excepto de los pecadores penitentes; es decir El no depende de los así llamados grandes hombres.

 

Los que se han estado exaltando a sí mismos, causando con esto que el pueblo les siga a los hombres eruditos en lugar de seguir la Inspiración y de esta manera la Verdad

 

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progresiva del Señor, han de llevarse como tamo!

 

Los hermanos quienes por años han estado predicando el Juicio para los Muertos se han vuelto ciegos y necios espiritualmente. Ni siquiera esperan un mensaje para el Juicio para los Vivientes sino dicen con menosprecio, “¡Estas profecías nunca han de cumplirse! Ahora es el tiempo para que reflexionen sobre esta luz junto con la declaración: “Poco serán los hombres grandes que tomarán parte en la obra solemne del fin”. Testimonios para la Iglesia, Volumen 5, página 76.

 

Volvamos al capítulo 2.

 

Isaías 2:6 - “Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob (los hombres que son causa que el pueblo los siga a ellos), porque están llenos de costumbres traídas del oriente, y de agoreros, como los filisteos; y pactan con hijos de extranjeros”.

 

Al tiempo cuando esta grande cosecha aquí proyectada, está por tomar lugar, Su pueblo profeso, declara Dios, se complacen entre los inconversos. Además, son acusados de ser agoreros. Ellos hábilmente desvanecen con sus explicaciones la Verdad revelada para este tiempo más bien que magnificarlas y proclamarlas.

 

Isaías 2:7 - “Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. También está su tierra llena de caballos, y sus carros son innumerables”.

 

La casa de Jacob a la que el Señor se refiere aquí, se identifica una vez más por estar en una tierra llena de plata y oro, y carros que aquí no termina el número de ellos. Desde que

 

 

 

 

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no hay otra tierra en el mundo de Dios enriquecida con plata, oro y carros como lo es la tierra de los Estados Unidos de América, es muy claro que los Estados Unidos de América, obviamente América es la tierra donde los cuarteles del evangelio están, y es la tierra a la cual Dios se refiere. Hermano, Hermana, El está, por lo tanto, hoy hablándote a ti y a mi, a la entera denominación y particularmente a la Conferencia General (la casa de Jacob) en la Verdad recién revelada, en lenguaje inequívoco. en esta nueva verdad revelada y en su lenguaje bastante claro. ¿Cumplirá usted, cumpliré yo gozosamente con los deseos del Señor? Esta es la gran pregunta ante nosotros, pronto el juicio comenzará y debemos estar seguros que nuestros casos se arreglen.

 

Isaías 2:8 - “Además su tierra está llena de ídolos [declara Jehová], y se han arrodillado ante la obra de sus manos y ante lo que fabricaron sus dedos”.

 

La tierra del cual se envía el evangelio está también llena de ídolos, El declara, la clase que sus propias manos han hecho; es decir, ellos están orgullosos de su idolatría, y adoran sus logros como si fueran su Dios. El mezquino y el encumbrado ambos practican la hipocresía. No los perdone El exclama, a no ser que se arrepientan.

 

Isaías 2:10 - “Métete en la peña, escóndete en el polvo, de la presencia temible de Jehová, y del resplandor de su majestad”.

 

Aquí se nos dice claramente que los pecadores eventualmente se encontrarán no preparados para el día de Jehová grande y terrible, que cuando Dios así manifieste su poder, ellos serán realmente atemorizados. Correrán como locos a las rocas y las montañas.

 

Los eventos de este versículo en particular corren en paralelo con aquellos de Revelación:

 

 

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“Y los reyes de la tierra, y los príncipes, y los ricos, y los capitanes, y los fuertes, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de Aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero: Porque el gran día de su ira es venido; ¿y quién podrá estar firme?” Apocalipsis 6:15-17.

 

Evidentemente la profecía de Isaías tiene su cumplimiento en el tiempo del sexto sello. El tiempo en el cual el Señor se sienta sobre el Trono de Su Gloria, no en la nubes, el trono ante el cual se reúnen todas la naciones, y con esto la obra del Juicio empieza: la separación toma lugar, los santos (las ovejas) luego se colocan a Su derecha y los pecadores (las cabras) se ubican a Su izquierda. (Mateo 25:33). El profeta Joel declara el día en estas palabras:

 

“Meted la hoz, porque el grano ya está maduro. Venid, pisotead, porque el lagar está lleno y rebosan las cubas; pues mucha es la maldad de ellos. Multitudes, multitudes están en el valle de la decisión, porque está cercano el día de Jehová en el valle de la decisión. El sol y la luna se oscurecen, y las estrellas retiran su fulgor. Jehová ruge desde Sion y da su voz desde Jerusalén. Tiemblan los cielos y la tierra, pero Jehová es refugio para su pueblo y fortaleza para los hijos de Israel”. Joel 3:13-16

 

Es el tiempo en el cual dicen:

 

“Los pecadores en Sion tienen temor; el estremecimiento se ha apoderado de los impíos. ¿Quién de nosotros podrá habitar con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros podrá habitar con las llamas eternas?" El que camina en justicia

 

 

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y habla con rectitud, el que aborrece el lucro de la opresión, el que sacude sus manos para no recibir soborno, el que tapa sus oídos para no oír de hechos de sangre, el que cierra sus ojos para no ver la iniquidad, él vivirá en las alturas, y una fortaleza de roca será su alto refugio. Su pan le será provisto, y su agua no faltará. Ningún morador dirá: "Estoy enfermo”. Al pueblo que habite en ella le será perdonada su iniquidad”. Isaías 33:14-16, 24.

 

Los pecadores en Sion son los primeros en clamar a las rocas y a las montañas, entonces la proclamación del día grande y terrible del Señor saldrá lejos y extensa diciendo: “Vosotros que estáis lejos, oíd lo que he hecho; y vosotros que estáis cerca, conoced mi poder”. Isaías 33:13.

 

Ahora es el tiempo para dejar de engañarnos, para resolver servir al Señor de todo corazón, y servir solamente a El.

 

¿Como sé yo que el gran día del Señor casi está aquí? - Yo lo sé porque el anuncio [mensaje de ello] ya está aquí, y porque el mensaje de poner la marca  predicho en el capítulo nueve de Ezequiel, la obra del Juicio, está ya abriéndose paso por todo el mundo Adventista. Lo sé porque el material para la gloria que sigue inmediatamente después (el material que ha de alumbrar la tierra con la gloria del ángel, el Fuerte Clamor - Apocalipsis. 18:1) es todo listo y esperando.

 

¿Y qué ocurre luego? - el clamor sale a todo el dominio de Babilonia, diciendo "Salid de ella, pueblo mío, para que no participéis de sus pecados y para que no recibáis sus plagas!” Apocalipsis 18:4. El pueblo de Dios sale de Babilonia para unirse con Su iglesia

 

 

 

 

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purificada y libre de pecado, Sus siervos sin mancha, los 144.000, las primicias del monte de la casa del Señor.

 

Luego vendrá que de todas las naciones los santos correrán a éste.

 

“Porque he aquí que las tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones, los pueblos. Más sobre ti [sobre la iglesia purificada, el Monte del Señor] amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento. "Alza tus ojos en derredor y mira: Todos ellos se han reunido y han venido a ti. Tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán traídas en brazos. Entonces lo verás y resplandecerás. Tu corazón se estremecerá y se ensanchará, porque la abundancia del mar se habrá vuelto a ti, y la riqueza de las naciones te será traída. Una multitud de camellos te cubrirá, dromedarios de Madián y de Efa; todos ellos vendrán de Seba. Traerán oro e incienso, y proclamarán las alabanzas de Jehová. Todo el ganado de Quedar será reunido para ti; carneros de Nebayot te servirán. Serán una grata ofrenda sobre mi altar, y hermosearé el templo de mi esplendor. ¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas hacia sus palomares? Ciertamente, en mí esperarán las costas; y a la cabeza estarán las naves de Tarsis para traer de lejos a tus hijos con su plata y su oro, por el nombre de Jehová tu Dios y por el Santo de Israel que te ha llenado de esplendor. “Los hijos de los extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán. Aunque en mi furor te herí, en mi buena voluntad tendré de ti misericordia. Tus puertas estarán abiertas continuamente. No se cerrarán ni de día ni de noche, para que sean traídas a ti las riquezas de las naciones, y te sean conducidos sus reyes”.

 

Luego acontecerá que:

 

 

 

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Isaías 2:11 - “La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová solo será exaltado en aquel día”.

 

Por largo tiempo el hombre se ha estado exaltando a si mismo; de hecho se ha exaltado tanto, que tal vez hay muy pocos Cristianos en el mundo que caminen realmente a “la luz del Señor”, más de ellos están siguiendo las chispas del hombre. Siguen las interpretaciones no inspiradas de las Escrituras, - inventos de hombres, hombres que menosprecian la idea de la Inspiración; no ven la necesidad de más Verdad o de profetas, aunque saben muy bien que la única Verdad que jamás haya venido ha sido por los siervos escogidos de Dios. Aun los creyentes de la Verdad Presente no han todavía despertado del todo a esta asombrosa revelación. Muchos de ellos son llevados con cada viento de doctrina, muchos de los cuales son creados por impostores como Coré, Datan y Abiram (Números 16:9-11) codiciando la carga de Moisés - usurpadores del Trono de la Inspiración - siendo partidarios, uno por Pablo y otro por Apolos, por así decirlo! El ojo de la Inspiración, poniendo la mira en este día y mensaje revela que mucho de este autoengaño es el resultado de lo que describe el Espíritu, una hipocresía de doble cara que dice: “Oh hijo de hombre, los hijos de tu pueblo hablan acerca de ti, junto a las paredes y a las puertas de las casas. Hablan el uno con el otro, cada uno con su hermano, diciendo: 'Venid y oíd cuál es la palabra que viene de Jehová!' Vienen a ti como el pueblo acostumbra venir, y se sientan delante de ti como mi pueblo. Oyen tus palabras, pero no las ponen por obra. Más bien, expresan motivos sensuales con sus bocas, y su corazón va en pos de sus ganancias deshonestas. He aquí que para ellos tú eres como un cantante de motivos sensuales, cuya voz es agradable y que toca bien. Oyen tus palabras, pero no las ponen por obra. Pero cuando esto venga - y he aquí que ya viene - entonces sabrán que hubo

 

 

 

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un profeta entre ellos”. Ezequiel 33:30-33. Nosotros necesitamos ser hacedores de la Palabra y no meramente oidores.

 

Isaías 2:12, 13, 15, 16 - “Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido, y será abatido; sobre todos los cedros del Líbano altos y erguidos, y sobre todas las encinas de Basán; sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte; sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas las pinturas preciadas”.

 

Por supuesto que estas son expresiones figuradas que se refieren a los hombres altivos y autosuficientes que ante los ojos del pueblo han parecido como los cedros del Líbano y como las encinas del Basán.

 

Isaías 2:17-20 - “La altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y solo Jehová será exaltado en aquel día. Y quitará totalmente los ídolos. Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando él se levante para castigar la tierra. Aquel día arrojará el hombre a los topos y murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase”.

 

¿Cuales serán los ídolos abolidos? - los ídolos que caminan. Son, por lo tanto, hombres quienes el pueblo idolatran. Ellos y los que los idolatran, correrán “en las cavernas de las peñas, y en las aberturas de la tierra”. Sólo los que se deshacen de sus ídolos serán liberados. Tres clases de ídolos son mencionados en estos versículos: (1) las obras de las manos de los hombres, (2) los hombres que son reverenciados, (3) el oro y la plata que son adorados. Estos serán abolidos, y no habrá más ídolos.

 

 

 

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Ellos y sus adoradores son;

 

Isaías 2:21 - “y se meterá en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levante para castigar la tierra”.

 

Hermano, Hermana, si nosotros no arrojamos ahora nuestros ídolos, nos veremos forzados a hacerlo más tarde, ¿pero qué bien nos hará entonces?

 

Isaías 3:1 - “Porque he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos quita de Jerusalén y de Judá al sustentador y al fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua”.

 

El tiempo está a la mano cuando no tendrán los pecadores en Jerusalén y en Judá – los hombres de la Conferencia General y la iglesia entera, no tendrán ni una gota de agua que beber ni un bocado que comer. ¿Quiénes están entre ellos?

 

Isaías 3:2-4 - “El valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano; el capitán de cincuenta y el hombre de respeto, el consejero, el artífice excelente y el hábil orador [Habiendo quitado de entre de ellos los hombres que se exaltaban a si mismos, y habiendo libertado a su pueblo de esta manera, el Señor pone niños y bebés por decirlo así, humildes que gobiernen a su pueblo]. Y les pondré jóvenes por príncipes, y muchachos serán sus señores”.

 

Las señales de los tiempos tienen que ser reconocidas por las condiciones reveladas en el

 

Isaías 3:5 - “Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada cual contra su vecino; el

 

 

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joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble”.

 

Puesto que estas cosas están teniendo lugar ahora, nosotros no debemos ignorar el hecho que el “día grande y terrible de Jehová” está a la mano. Los rebeldes y los irreverentes no resistirán el día.

 

Isaías 3:6 - “Cuando alguno tomare de la mano a su hermano, de la familia de su padre, y le dijere: Tú tienes vestido, tú serás nuestro príncipe, y toma en tus manos esta ruina”.

 

Decir “Tú tienes vestido, tú serás nuestro príncipe, y toma en tus manos esta ruina”, tal vez equivale a decir: “Si tu gobiernas sobre nosotros al menos tu puedes darnos algo con que vestirnos, y esta ruina será bajo tu cuidado. Tu puedes remediar la situación”.

 

La manera de pensar y obrar del pueblo en este tiempo de dificultades, de ruina y de adversidad de todas clases, revela claramente que ellos no toman a Dios en consideración, - no, de ninguna manera. Confían en los hombres y en los bienes. Ellos esperan que alguien todavía pueda remediar la situación y salvarlos de la ruina. De esta forma, llamando a los hombres en lugar de invocar a Dios, están actuando como si Dios hubiese abandonado la tierra.

 

Isaías 3:7 - “El jurará aquel día, diciendo: No tomaré ese cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni qué vestir; no me hagáis príncipe del pueblo”.

 

El que es llamado para gobernar, también participa de la actitud del pueblo. El les declara que no es capaz para aliviar el mal, que él también es pobre. Dios, no obstante, hace clara la causa de sus dificultades. Leamos

 

Isaías 3:8 - “Pues arruinada está Jerusalén, y Judá ha caído;

 

 

 

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porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra Jehová para irritar los ojos de su majestad”.

 

No es el mundo, sino Jerusalén la arruinada, y Judá la caída. ¿Por qué? - Porque sus acciones y sus hechos y sus palabras son en contra del Señor; es decir, se oponen a su Verdad del Juicio. ¿Qué son los ojos de Su gloria? Según Isaías 62:3 y 4:5, Su gloria es Sion que vive para siempre, Su iglesia alumbrada de Verdad. El depositario de Su Verdad revelada, por lo tanto, es Su gloria. Y de acuerdo con 1 de Samuel 9:9, Sus videntes, son Sus “ojos”. Véase 1 Samuel 9:9. Es decir los siervos llenos del Espíritu quien guía en toda Verdad, son los ojos de Su gloria quienes quedan descaradamente irritados [avergonzados] por los pecadores.

 

Vosotros de hecho sabéis que no hay uno que se nombre a sí mismo Cristiano y hable directamente en contra de Dios. Lo que los profesos Cristianos están haciendo, es hablar cosas en contra de la Verdad revelada de Dios, sin pensar que están hablando en contra del “Espíritu Santo”, y de esta forma en contra de Dios mismo, también.

 

Aun algunos creyentes de la Verdad Presente de vez en cuando pronuncian una palabra de critica aquí, otra allí, diciendo cosas para sostener su propia reputación y anular la de otros, o para ganar a alguno en favor de su manera de pensar a expensas de la causa de Dios. Esta clase de pecados son los más engañosos. Y cuanto mayor es la habilidad del que se ocupa en estas prácticas, tanto mayor es el daño que ocasiona.

 

¿No nos han sido dadas las lenguas nuestras para que glorifiquemos a Dios por Su Verdad? O ¿nos han sido dadas para aprovechar de la Verdad revelada de Dios para exaltar el yo, o ganar a otros para pensar de acuerdo a nosotros?

 

Tal vez las más destructivas de todas son las críticas injustas que con frecuencia se hacen en la presencia de los

 

 

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niños y jóvenes, o en la presencia de los que no tienen experiencia o información.

 

¡Estos son daños que nunca puede remediarse! Los padres por una parte se esfuerzan duro para salvar sus hijos, y por otra parte sus conversaciones imprudentes los alejan de Dios y Su Verdad.

 

Isaías 3:9 - “La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque amontonaron mal para sí”.

 

Los pecados que son cometidos, no son de la clase que por regla general comete el pueblo en secreto, sino más bien de la clase de los que el pueblo está orgulloso, porque ellos no los ocultan sino que los cometen abiertamente, y su falta de vergüenza es un testigo contra ellos. Los mismos hombres quienes pudieran haber sido una gran ayuda para Moisés, le fueron un gran problema, creando tribulación y descontento. Hasta el Señor mismo no pudo hacerlos volver a sus sentidos, y como resultado la tierra abrió su boca y los tragó a todos. (Véase Números 16:26-33; Patriarcas y Profetas, páginas 423-429.

 

El tiempo ha llegado para que salgamos de nuestra infancia, siendo hombres y mujeres estables y maduros en la fe. El tiempo ha venido para que nos sirvamos “carne fuerte” y para darnos cuenta de que la obra que hacemos hubiera acabado mucho tiempo ya en el basurero si habría dependido de la sabiduría humana.

 

Isaías 3:10-12 - “Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos. ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado. Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de

 

 

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tus caminos”.

 

Dios mismo no puede gobernar sobre los orgullosos, llenos de importancia, quienes son autosuficientes. Pero en cuanto a Su pueblo, aun niños y mujeres gobiernan sobre ellos. Estos están siendo ahora advertidos de que el orgullo que hoy reina sobre ellos ocasiona sus errores, destruyendo con esto el plan de Dios para ellos.

 

Cierto hermano dijo, “Yo espero que el Señor tome pronto las riendas en sus propias manos para liberar a Israel. Aun después de llegar al Mar Rojo, la multitud no sabía que Dios había tomado las riendas en sus Propias Manos. Ellos pensaban también que todas las cosas estaban en manos de Moisés. Cuando milagrosa­mente pasaron el Mar Rojo y entonaron el canto de liberación, entonces comprendieron que la mano de Dios les dio libertad. Con todo, poco después lo olvidaron todo, y acusaron y conde­naron a Moisés porque los trajo a las soledades del desierto. Cuando llegaron a los bordes de la tierra prometida, El no pudo introducirlos a ella, sino que de nuevo los llevó al desierto, y los tuvo allí por cuarenta años.

 

Aun el maná que diariamente caía a la tierra, no podía convencer a la multitud de que Dios había tomado las riendas en Sus propias manos. Así fue como sus cuerpos muertos cayeron en el desierto, pero los hijos, de quienes ellos pensaban que nunca llegarían al término, ellos fueron los que poseyeron a la tierra (Números 14:1-3, 27-32; 26:63-65).

 

Hay un cierto elemento a quien Dios mismo no puede convencer de que haya tomado las riendas en Sus Propias manos. Ellos nunca toman órdenes de nadie sino de si mismos. Aquellos individuos independientes seguirán cuestionando y criticando todo en lo que ellos mismos no tienen parte. Así que, no importa su profesión, o que piensan o dicen, no son el pueblo de Dios. Su pueblo verdadero, El declara, son capaces de tomar órdenes

 

 

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hasta de las mujeres y niños.

 

El pueblo de Dios toma órdenes de cualquiera quien Dios señala porque ellos caminan en la luz del Señor, no en las chispas de los hombres. Declara claramente que aquellos quienes ahora los gobierna, hacen que Su pueblo se equivoquen, y ¡están destruyendo el camino del sendero correcto!

 

Isaías 3:13, 14 - “Jehová está en pie para litigar, y está para juzgar a los pueblos. Jehová vendrá a juicio contra los ancianos de su pueblo y contra sus príncipes; porque vosotros habéis devorado la viña, y el despojo del pobre está en vuestras casas”.

 

Esta Escritura declara enfáticamente que el Señor está suplicando mientras El está de pie para juzgar al pueblo, mostrando que el Juicio de los Vivientes empieza después que el anuncio de éste se haya pregonado por toda Laodicea. La carga en contra de los ancianos y príncipes (dirigentes y ministros) es que ellos han devorado la viña, y que han consumido toda la entrada, y que ellos han robado Su pueblo para enriquecerse a si mismos. Es hecho conocido que no sólo el diezmo (la única entrada legal para el ministerio) sino también las ofrendas (la porción para los pobres) y todo lo demás es consumido por el ministerio, y que hasta han tomado el Sábado y la casa de adoración en instituciones para levantar fondos, empleando todos los medios e inventos en el nombre de la religión por el cual pueden hacer los pobres más pobres y a ellos más ricos. No yo, sino el Señor es Quien dice esto. No es exageración, por lo tanto, decir que la casa de Dios ha llegado a ser casa de mercaderes, manejada por ladrones, que las moradas de los ancianos y príncipes son usados como los nidos de ratas empacadoras, y que el día del Sábado ha sido convertido en un día de comercio. “¿Quien puede decir con verdad: ‘Nuestro oro es probado en el fuego y nuestros vestidos no están

 

 

 

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manchados por el mundo’? He visto a nuestro Instructor señalar vestiduras que se daban por justicia. Al desgarrarlas puso al descubierto la suciedad que cubrían. Luego me dijo: ‘¿No puedes ver con qué falsedad cubrieron su inmundicia y la corrupción de su carácter? ¿Qué, pues, la ciudad fiel ha venido a ser una ramera?’ ¡La casa de mi Padre es hecha un lugar de comercio, de donde se han retirado la gloria y la presencia divinas! Por esta causa hay debilidad y falta la fuerza”. Joyas de los Testimonios, Tomo 3, página 254.

 

Viendo que casi todos son vencidos por el Enemigo de las almas, debemos, por lo tanto, tanto más temer a Dios y caminar más de cerca con El, a no ser que nosotros, también, caigamos en la bolsa de trampa que usa el diablo para secuestrar a la gente. Debemos tener cuidado y ser pastores considerados y no injertos crueles.

 

Encontraréis que el Diablo luchará por vida y se opondrá violentamente al mensaje de este Juicio, y tratará convencer a todos que estas profecías no serán cumplidas. El pueblo verdadero de Dios, no obstante, verá la importancia de su cumplimiento en este tiempo especial, y con gozo aceptarán lo que la Palabra de Dios dice.

 

Estamos llamados a ser reformadores, no deformadores, recogiendo con Dios, no esparciendo con Satanás. Seamos lo que profesamos ser, y de esta manera estar sin mancha delante del Trono de Dios, sin mentira en nuestras bocas, y por fin sin pecadores en nuestro medio.

 

Isaías 3:15 - “¿Qué pensáis vosotros que majáis mi pueblo y moléis las caras de los pobres? dice el Señor, Jehová de los ejércitos”.

 

¡Qué carga tan terrible para sacar provecho de los pobres. Es muy triste que nuestros hermanos hayan caído tan bajo. Y todavía peor es que no

 

 

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presten atención a estos mensajes enviados del Cielo, y más bien que dar la bienvenida a ellos, están haciendo todo para evitarlos y guardar a los laicos de llegar en contacto con ellos.

 

Puedan sus errores ser nuestros peldaños al éxito. Que donde ellos muelen los rostros de los pobres, los hagamos felices, y que nos demos cuenta que recibir uno de los más pequeños del pueblo de Dios, es recibir a Dios mismo. ¡Cuán agradecidos debemos estar por este gran privilegio!

    

 

 

 

 

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TEXTO PARA LA ORACIÓN DE APERTURA

Antes de empeñar en una sesión de oración, leeré de El Discurso Maestro de Jesucristo, la página 89.

 

D.M.J., p. 89 - “Jesús nos enseña a llamar a su Padre, nuestro Padre. No se avergüenza de llamarnos hermanos. Tan dispuesto, y ansioso, está el corazón del Salvador a recibirnos como miembros de la familia de Dios, que desde las primeras palabras que debemos emplear para acercarnos a Dios El expresa la seguridad de nuestra relación divina: “Padre nuestro”.

 

“Aquí se anuncia la verdad maravillosa, tan alentadora y consoladora de que Dios nos ama como ama a sus Hijo. Es lo que dijo Jesús en su postrera oración en favor de sus discípulos: “los has amado a ellos como también a mi me has amado”.

 

“El Hijo de Dios circundó de amor este mundo que Satanás reclamaba como suyo y gobernaba con tiranía cruel, y lo ligó de nuevo al trono de Jehová mediante una proeza inmensa. Los querubines, serafines y las huestes innumerables de todos los mundos no caídos entonaron himnos de loor a Dios y al Cordero cuando su victoria quedó asegurada. Se alegraron de que el camino a la salvación se hubiera abierto al género humano pecaminoso y porque la tierra iba a ser redimida de la maldición del pecado. ¡Cuantos más deben regocijarse aquellos que son objeto de tan asombroso amor!

 

Decir “nuestro Padre”, no Mi Padre, especialmente cuando oramos en público, nos ayuda a darnos cuenta de que todos somos hermanos. Dios nos ama a todos como El ama a Cristo, y El no nos chasqueará si oramos y vivimos como la oración y ejemplo de Cristo no enseñan. El no puede negarnos la respuesta a nuestras oraciones si sabemos por lo que estamos orando, - si pedimos las cosas que realmente necesitamos tener, las cosas que El mismo anhela que tengamos. Antes de orar por cualquier cosa, debemos primero estudiarla primero, para que nuestras oraciones, también, puedan quedar por siempre jamás. Arrodillémonos.

 

 

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SION Y SUS HIJAS EN LOS

ÚLTIMOS DÍAS

 

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF

MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

EL SÁBADO, 14 DE SEPTIEMBRE DE 1946

CAPILLA DEL MONTE CARMELO

WACO, TEXAS

 

Recordareis vosotros que en el estudio del último Sábado, encontramos que la profecía del tercer capítulo de Isaías que comienza en el segundo capítulo, continua en el tercero, y termina en el cuarto capítulo. También recordareis que todo lo estudiado es concerniente a la Iglesia “en los últimos días”, en la última parte del tiempo del fin. En otras palabras, recordareis que en estos capítulos Dios está hablando directamente a su pueblo que está viviendo en este mismo tiempo.

 

Desde que lo concerniente en todos estos capítulos es dirigido a Judá, Jerusalén, y Sion de los últimos días, traduzcamos brevemente estos términos al lenguaje de hoy día.

 

El término “Judá” (reino de Judá), comprende, por supuesto toda la nación en conjunto. Aplicando este término a la Iglesia de nuestro tiempo, significa toda la Denominación, el pueblo que tiene que constituir el reino Antitípico de Judá. El título “Sión”, los dominios antiguos del palacio, en nuestro tiempo, personificado como lo es en este capítulo, y fuera de la tierra prometida, significa la Conferencia General, los cuarteles generales de la Denominación. De acuerdo con Nehemías 11:1, el título “Jerusalén” significaba antiguamente la ciudad de los gobernantes de la nación. Este término aplicado a nuestro tiempo, y fuera de la

 

 

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tierra patriarcal, como hace la Inspiración, significa los gobernantes subalternos de la Conferencia General. Para repetir, Judá hace referencia a los laicos o seglares; el término Jerusalén abarca los oficiales de las conferencias locales de la unión; y el término Sion comprende los oficiales de la Conferencia General. Estas son las únicas aplicaciones lógicas y posibles que se pueden hacer de estos capítulos.

 

Sabiendo que el capítulo tercero presenta el interés del Señor por nosotros hoy día, comenzaremos nuestro estudio con

 

Isaías 3:16 - “Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies”.

 

Además de los asuntos que estudiamos la semana pasada, el Señor tiene un mensaje para “las hijas de Sion”.

 

En este versículo en particular, Dios se está refiriendo especialmente a las hijas de los más encumbrados oficiales de la denominación, los del ministerio, aquellos que están a la cabeza de la obra. Según esto, El está próximo a hacer algo porque las hijas de Sion son “altivas”, orgullosas. Su orgullo se manifiesta por el hecho de que andan con el cuello erguido y con los ojos descompuestos; ellas son liberales, licenciosas, vanas. Y también cuando andan van danzando, y haciendo son con sus pies - ellas no andan naturalmente - por decirlo así, ellas obran para atraer la atención del público. Como Dios las mira aquí van por la calle, no para llegar al lugar a donde han de ir, no para ir a su trabajo y hacer su obra, sino que están allí para ser vistas. Esta es la manera en que Dios mira el estado de las cosas que existen entre las hijas de Sion: El ve que ellas son las que encabezan en este licencioso mal que reina en la Iglesia.

 

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Recordaremos en nuestro breve estudio lo que el Señor tiene contra los ancianos de Su pueblo, contra los príncipes, el hombre de guerra, el juez, el profeta, el adivino, el capitán de cincuenta, el honorable, el consejero, el artífice excelente, el hábil orador (Isaías 3:2, 3) - Ellos son “agoreros”, El declara (Isaías 2:6); que ellos “han devorado la viña y el despojo de los pobres está en sus casas”. Isaías 3:14. De esta manera la Inspiración señala que inicuamente malgastan el despojo de los pobres. Duro lenguaje, de veras, pero es Dios quien lo dice.

 

Isaías 3:17 - “Por tanto, el Señor raerá la cabeza de las hijas de Sion, y Jehová descubrirá sus vergüenzas”.

 

Porque las hijas de Sion están por un lado, haciéndose a expensas del pobre unas tontas a si mismas, y por otra parte están profesando representar el cielo, el Señor herirá con peladura la corona de sus cabezas. No, ellas no se saldrán con el despojo del pobre, o con sus propias y locas vanidades o inicuas bagatelas.

 

“Y el Señor descubrirá sus cosas secretas”. Ellas pomposa­mente están usando mal sus cabezas, sus cuellos, sus puños y sus pies. Con orgullo hacen ostentación de sus vestuarios. Por esta razón el Señor mostrará sus partes que ellas no desean ser mostradas. El las desnudará. El hará de ellas un ejemplo público.

 

Isaías 3:18-23 - “Aquel día quitará el Señor el atavío del calzado, las redecillas, las lunetas, los collares, los pendientes y los brazaletes, las

 

 

 

 

 

 

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cofias, los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos, los anillos, y los joyeles de las narices, las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas, los espejos, el lino fino, las gasas y los tocados”.

 

“Aquel día”, el día que prevalezcan estas condiciones entre el pueblo profeso de Dios. El quitará de ellas la valentía e intrepidez con lo que se están haciendo unas necias de si mismas. El removerá los inicuos ornamentos de sus pies, de sus piernas y cuello. Si, estas hijas de Sion, que están a la cabeza de la obra, están desafiando al Señor, y desviando a su pueblo a expensas de su verdad, de Su viña y del sudor de los pobres. Pero ahora El cambiará los papeles. El las desafiará a ellas.

 

¿Qué pueden ser las lunetas? - Bien pueden ser los tacones altos bajo sus pies, los tacones que hacen largos sus cuellos y débiles sus espaldas. Pero más probablemente pueden ser los adornos de fantasía con que adornan sus cabezas y que ellas llaman sombreros probablemente porque los ponen donde el sombrero debe estar.

 

Seguir a tales extremos las modas del mundo sientan bien a los incrédulos, pero ciertamente es del todo impropio para aquellos cuya profesión religiosa condena su práctica.

 

Este catálogo de ornamentos comprende todas las cosas imaginables; todas las cosas inútiles pueden ser colocadas por la ostentación. ¿Por qué no ahora Hermano, Hermana, desde ahora no quitáis de vuestro cuerpo, todas esas vanidades que degradan vuestra profesa reputación y que dejan sin efecto el mensaje de Dios? ¿Por qué no os vestís desde ahora de una manera decente, limpia, y modesta - en

 

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armonía con vuestra profesión? ¿Por qué esperar hasta que el Señor os hiera con alguna maldición de la que tal vez no podáis recobraros nunca? ¿Por qué no edificáis en compañía de Dios para el beneficio de vuestra vida, en compañía de Aquel que es vuestro único amigo, y vuestro único Redentor, del único que conoce todo lo referente a vuestros problemas, del único que puede borrar vuestros pecados?

 

¿Por qué no tomáis el consejo de Dios que es del todo sabiduría? ¿Por qué permitís que la hipocresía os rebaje al nivel de los impíos, la indecente y la irreverente? - ¿Por qué una hipocresía que os lleva abajo al valle de la indecisión, incertidumbre, calamidad y desgracia? ¿Por qué tejéis en el santo nombre del Señor, telas diabólicas para aprisionar en ellas los pies incautos? ¿Por qué servís al vil enemigo vuestro mientras profesáis ser los fieles representantes de Cristo?

 

¿Suponéis vosotros que nosotros podemos convertir a los paganos a los sublimes y exaltados caminos de Cristo cuando no nos vestimos nada mejor que ellos, especialmente cuando conocen que nuestra propia manera de vestir no está en armonía con nuestra profesión? Más bien parece que los paganos están con su influencia paganizando a la Iglesia, en vez de que la Iglesia los esté Cristianizando.

 

Si Dios hubiera querido que vosotros fuerais diferentes de lo que sois, El podía hacerte diferente. Si El hubiera querido que fuerais una ave, os habría dado fácilmente una joya de nariz, zarcillos, y un broche. Si El hubiera querido que fuerais un pavo real os hubiera dado la cola y la corona del pavo real. Si El hubiera querido que vosotros tuvierais un cuello largo os hubiera dado un cuello de jirafa. Si El hubiera querido que vosotros retintinearais al andar, El os hubiera dado una cola de cascabel. El podría haberos hecho cualquier cosa que El quisiese. ¿Más no estáis alegres de que El os ha hecho lo que exactamente sois?

 

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Si algunos años antes hubiera aparecido en las calles de la ciudad una de las hijas de Sion vestida con la clase de vestido que usan las mujeres de hoy día, ella habría sido llevada a la cárcel. Pero si una mujer vestida como en aquellos días apareciera en la calle hoy día, ninguno la molestaría. ¿Qué quiere decir esto? - ¿No significa que el vestir de hoy día es indecente, y que las modas del mundo están empeorando?

 

¿Vais vosotras las Davidianas también a caer de la misma manera como las hijas altivas de Sion? ¿Habéis venido a este mundo para agradar a los ojos de los ociosos de la calle? O ¿estáis aquí para hacer bien al mundo y agradar al Señor? ¿Cuál de vosotros, hermanos, deseáis que vuestras esposas o hijas vayan en exhibición para agradar a los ojos lascivos que llenan las calles?

 

¿Por qué ha de despojar Dios a las hijas de Sion de sus vanidades? - Escuchemos su respuesta: “... Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies”.

 

Su manera de vestir a la moda las hace muy altivas y orgullosas; las hace alargar los cuellos y retintinear con sus pies; las hace hacer cualquier cosa para llamar la atención - si, todo lo que las haga aparecer indecentes, hipócritas y de carácter dudoso ¿Es pues sorprendente el que haya tanta maldad en la Iglesia? Uno debe, por así decirlo llevar un revolver para proteger a su esposa en la calle. ¿Cómo puede ser ahora de otra manera cuando el estilo de vestir de las mujeres en si mismo, está invitando al mal?

 

Además, hermanas, si vosotras no os vestís en armonía con la voluntad del Señor, en armonía con la Verdad avanzada, aun el mundo si sabe de vuestra

 

 

 

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profesión, no pensará mucho de vosotras. De todos modos ellos buscan descubrir los hipócritas, y si vosotras no sois fieles a vuestra religión, apareceréis a sus ojos también como las mejores de las hipócritas.

 

Isaías 3:24 - “Y en lugar de los perfumes aromáticos vendrá hediondez; y cuerda en lugar de cinturón, y cabeza rapada en lugar de la compostura del cabello; en lugar de ropa de gala ceñimiento de cilicio, y quemadura en vez de hermosura”.

 

Vestid con decencia, y veréis que no solo los hombres malos dejan de importunaros, sino que también las maldiciones de Dios no caerán sobre vosotras.

 

Isaías 3:25 - “Tus varones caerán a espada, y tu fuerza en la guerra”.

 

Si las hijas de Sion fallan en reformarse, entonces sus hombres caerán por la espada. ¿Queréis que os diga porqué sus hombres caerán por la espada? Porque ningún joven Cristiano sincero y en su sentido perfecto, considerará tomar a una joven en matrimonio que vista como visten las hipócritas. Y sí dicha joven de aspiraciones mundanas desea contraer matrimonio ¿Qué clase de hombre elegirá? - Estoy seguro que no elegirá a ningún profeso Cristiano de la Verdad Presente. Ella elegirá la clase de hombre que no está bajo la protección de Dios, la clase que tiene que caer en la guerra, la guerra que tiene que ser peleada cuando el pueblo de Dios esté siendo libertado. (Léase el Tratado N° 14). Si vosotras deseáis salvar nuestros hombres, cesad de loquear con el diablo. Sed verdaderas representantes de Dios.

 

¿Qué pensaríais vosotras si los ángeles vinieran a las calles de la ciudad vestidos como las hijas de Sion? ¿Pensaríais que eran ángeles o diablos? ¿Pensaríais al verlos que el cielo es un

 

 

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buen lugar para vivir? Honestamente, ahora  ¿Qué pensaríais? ¿Daríais a ellos el respeto que merecen? No, estoy seguro que no. ¿Entonces porque no os vestís de la misma manera que los ángeles vestirían si estuvieran en vuestro lugar? Si los ángeles aparecieran hoy, ellos no se avergonzarían de ser vistos, pero muchas mujeres serían avergonzadas de que los ángeles las vieran. La verdad es la verdad, y el sentido es el sentido. Tengamos las dos cosas.

 

Isaías 3:26 - “Sus puertas se entristecerán y enlutarán, y ella, desamparada, se sentará en tierra”.

 

La misma cosa que cierne (aleja) al inconverso, porque la norma de su profesión, está siendo arrojada a los vientos, las puertas de su lugar de reunión se lamentarán y llorarán. Desolada, ella se sentará no en un trono, sino en el suelo. ¿Por qué sufrir semejante pérdida?

 

Seguro que la gente os mirará, pero nunca os señalarán como malhechor, o como una persona vana e indecente, más bien como un respetable Cristiano. Si ellos os aborrecen es porque vuestra buena conducta los hace sentir vergüenza. Además, ¿En qué otra forma vosotros los ganareis a vuestra religión, la religión que ellos deben tener para ser salvos si es que vosotros no la representáis de una manera justa?

 

Cuando salgo con mi esposa, personas que no me han visto antes, no vacilan en llamarme “Reverendo”. Ellos la juzgan esposa de un predicador. Esto muestra lo que la gente del mundo piensa cuando ven a una señora vestida con la decencia y la honestidad debida. Es mejor que los demás piensen que vosotras sois esposas o hijas de un predicador, que el que se hagan conjeturas acerca de lo que posiblemente podáis ser.

 

¿Por qué no prestáis atención al clamor para despertar? No posterguéis este urgente llamado hasta mañana, Hermano,

 

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Hermana. Si fallas hoy, puede ser que mañana nunca vendrá. Esta es su oportunidad.

 

Como fue antes mencionado, igual como el capítulo 3 es una continuación del capítulo 2, el capítulo 4 es una continuación del capítulo 3. Por lo tanto, seguiremos este estudio por el capítulo 4.

 

Isaías 4:1 - “Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio”.

 

Esto es en los últimos días, en el tiempo en que las hijas de Sion son altivas, entonces siete mujeres (todas las iglesias de hoy día) dirán en su corazón a Cristo, el Hombre, “Nosotras comeremos de nuestro propio pan, y nos vestiremos nuestras propias ropas, seremos enteramente independientes de Ti. Solamente una cosa necesitamos de Ti: Que seamos llamadas de Tu nombre, Cristianas, para que sea quitado nuestro reproche”. Esta es la manera en que Dios mira la cristiandad esclavizada por el mundo.

 

Ahora, para finalizar esto, deseo leer un poema, éste perfectamente dice como resultó esta caída.

 

LA IGLESIA CAMINANDO CON EL MUNDO

 

La Iglesia y el Mundo caminaban distantes

                Por las playas movedizas de los tiempos,

El Mundo iba entonando alegre canción,

                Y un himno sublime la Iglesia entonaba.

El Mundo dijo alegre, “Dame tu mano.

                Ven a esta senda conmigo”.

Pero la buena Iglesia ocultó sus manos

                de blanca nieve y solemnemente contestó “No,

Por nada yo te daré mi mano,

                Y no caminaré contigo;

 

 

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Tu camino conduce a la muerte;

                Tus palabras son todas falsas”.

 

“No, camina conmigo un corto espacio”,

                Dijo el mundo con aire placentero;

“La senda por la cual voy es agradable senda,

                Y el sol brilla siempre allí;

Tu senda es ruda, espinosa y escabrosa,

                Pero la mía es amplia y llana;

Con flores y rocío mi camino está alfombrado,

                Y con lágrimas y penas el tuyo está cubierto;

El cielo para mi siempre está azul,

                Yo no conozco miseria ni fatiga,

Tu cielo sobre ti siempre está obscuro,

                Tu destino es el destino del dolor;

Tengo lugar bastante para que tu y yo

                Caminemos juntos al lado uno del otro.

 

Medio tímida la Iglesia se acercó al Mundo

                Y le dio su mano de blanca nieve;

El Mundo tomó la mano de blanca nieve,

                Y continuando su camino, dijo en acentos quedos,

“Tu traje sencillo no satisface mi gusto;

                Yo te daré hermosas perlas para tu uso,

Ricos terciopelos y sedas que adornen

                Tus graciosas formas, y diamantes que

Embellezcan tu cabello”. La Iglesia

                Despreció su blanco sencillo traje,

Y dio una mirada al deslumbrante Mundo,

                Sonrojada contempló su hermoso ondulante labio

Que mostraba una sonrisa desdeñosa,

                Y la Iglesia sonriendo con modestia dijo:

“Cambiaré mi vestido por otro de más precio”,

                Entonces su ropaje blanco y puro desvanecido fue,

Y el Mundo le dio en cambio hermosos satines,

                Lucientes sedas, rosas, gemas y costosas perlas;

 

 

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Y adornaron su frente cubierta de bucles

                De su rizado y brillante pelo.

 

“Tu casa es muy humilde”, dijo el Mundo altivo,

                 “Yo construiré para ti una como la mía;

Con muros de mármol y torres de oro,

                Con el mueble más fino que jamás haya habido”.

Así él fabricó para ella costosa y linda casa,

                Más espléndida como jamas se ha visto;

Sus hijos y bellas hijas moraban allí,

                Resplandecientes de púrpura y oro;

Ricas fiestas y teatros allá se celebraban,

                Y el Mundo y sus hijos estaban allí.

Risas y músicas y fiestas

                Se oían en el lugar que era para la oración

Había mullidos asientos donde los ricos y homosexuales,

                Se reclinaban con orgullo y pompa;

Pero para los pobres de humildes ropas,

                Afuera en el suelo su asiento estaba.

 

“Tu das demasiado a los pobres”, dijo el Mundo,

                “Mucho más de lo que debes dar:

Si ellos necesitan techo y alimento,

                ¿Por qué necesitan molestarte?

Ve, toma tu dinero y compra ricas ropas,

                Caballos y carruajes finos;

Compra perlas, joyas, y ricos alimentos,

                Compra raros y costosos vinos;

Mis hijos, todos deliran por estas cosas,

                Y si lo hacéis así ganareis su amor.

Debes hacer como ellos hacen, y caminan en los caminos

                que ellos acostumbran andar”.

Así fueron burlados los pobres y alejados de los dinteles de sus puertas,

                Y ella no escuchó el llanto del huérfano;

Ella apartó a un lado su bellísimo ropaje,

 

 

 

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                Cuando la viuda pasaba llorosa a su lado,

Entonces los hijos del Mundo y los hijos de la Iglesia,

                caminaron con sus manos y corazón unidos.

Y sólo el Maestro que lo sabe todo,

                Puede decir de los dos la parte.

Entonces sentóse la Iglesia

                Cómodamente y dijo: “Yo soy rica

Y estoy enriquecida;

                no tengo necesidad de ninguna cosa,

Ni nada debo hacer sino reír, bailar y festejar”.

                El pícaro Mundo la oyó y río furtivamente

Y con gran sarcasmo dijo para si:

                 “La Iglesia, la hermosa Iglesia es caída;

Y su vergüenza es su jactancia y vanagloria”.

                Cerca del trono de gracia llegó el ángel,

Y entre suspiros balbució su nombre;

                Cesaron luego las altas antífonas,

Los rostros cubiertos fueron de vergüenza;

                Fue oída la voz de Aquel que en el trono estaba

Sentado, y que decía de la Iglesia,

                 “Yo conozco tus obras, y oído he tu dicho,

Yo soy rica, y no has sabido

                Que tu estás desnuda, y pobre, y ciega,

Y cuitada ante mis ojos; y por esto de mi presencia

                Yo borro tu nombre”. 

 

                                                                                - Maltilda C. Edwards.

 

Yo no conozco a la autora de este poema, pero parece tan inspirado como lo que leo de la Biblia. El poema dice la misma historia como la Biblia dice. A los que les guste vestir y aparecer como el mundo, lo hacen así porque sus manos están, por decirlo así, puestas en las manos del mundo, y porque el mundo rehusa caminar con ellos a menos que vistan como el mundo viste. Sin duda que es una ironía - la de que el mundo sea fiel a su profesión,

 

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y que las hijas de Sion no sean fieles a la de ellas.

 

El mundo continuó rogando. La Iglesia al principio se negaba. Pero el mundo continuó rogando, rogando hasta que finalmente triunfó. Los que continúan cediendo la fracción de una pulgada día a día, son los mismos que con su influencia Satanás está usando para ocasionar la caída de la iglesia. Despierta, Hermano, despierta Hermana, no sea que el diablo haga de nosotros todos, unos necios para la eternidad.

 

Dios no está pidiendo que llevemos puesta ninguna cosa que ase con calor nuestros cuerpos. Pero si pide que pongamos algo decente que lo represente a El y a Su mensaje de la hora. A menos que hagamos esto, el mundo no creerá que El nos ha enviado, y nosotros mismos comenzaremos a dudar. Nuestra manera de vestir habla más alto que nuestras palabras.

 

El diablo, por supuesto, trabaja en ambos modos - a él mismo no le importa cual, pero si, él tiene cuidado de acomodar al pecador para ganarlo a su lado. Si por un extremo no lo consigue, el enemigo lo traerá al otro extremo - cualquier cosa que le impida estar en medio del camino, cualquier cosa que impida que él siga al Señor.

 

Isaías 4:2 - “En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel”.

 

En aquel tiempo, - el día que las hijas de Sion vienen a ser altivas, en el día que siete mujeres echan mano de un hombre, - en ese tiempo el Renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra será excelente y para la gracia de los escapados de Israel. ¿Y de qué tiene Su pueblo que escapar? – Aquí está la respuesta:

 

 

 

 

 

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Isaías 3:1-3 - “Porque he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos quita de Jerusalén y de Judá al sustentador y al fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua; el valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano; el capitán de cincuenta y el hombre de respeto, el consejero, el artífice excelente y el hábil orador”.

 

Es obvio que estos escaparon de la destrucción de los pecadores en la Iglesia.

 

Isaías 4:3 - “Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes”.

 

Solamente los santos, aquellos cuyos nombres permanecen escritos en el Libro escapan de la destrucción que cae sobre los impíos en la iglesia. Sólo ellos constituyen el “remanente” los que quedan. ¿Cuándo será esto? - El Señor mismo tiene la respuesta:

 

Isaías 4:4-6 - “cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de devastación. Y creará Jehová sobre toda la morada del monte de Sion, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de día, y de noche resplandor de fuego que eche llamas; porque sobre toda gloria habrá un dosel, y habrá un abrigo para sombra contra el calor del día, para refugio y escondedero contra el turbión y contra el aguacero”.

 

Esto ha de ser cuando la purificación de la iglesia tome lugar, durante el Juicio para los Vivientes en la casa

 

 

 

 

 

 

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de Dios (1 Pedro 4:17), durante la separación del trigo de la cizaña, en el tiempo de la cosecha, el tiempo cuando el buen pescado se separa del mal pescado, las cabras de entre las ovejas (Mateo 25:32).

 

En este tiempo de tribulación, cuando todos los elementos trabajan juntos para traer el tiempo de angustia cual nunca fue (Daniel 12:1), Dios limpiará a su Iglesia para proteger a su pueblo de la tribulación al que ella se está acercando, el “remanente” tendrá perfecta paz.

 

El Señor ahora está llamando a hombres y mujeres “para anunciar buenas nuevas a los pobres, para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y a los prisioneros apertura de la cárcel, para proclamar el año de la buena voluntad de Jehová y el día de la venganza de nuestro Dios, para consolar a todos los que están de duelo, para proveer a favor de los que están de duelo por Sion y para darles diadema en lugar de ceniza, aceite de regocijo en lugar de luto y manto de alabanza en lugar de espíritu desalentado. Ellos serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones.

 

“Y extranjeros apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores. Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová; ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis de las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes. En lugar de vuestra doble confusión  y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseerán doble honra, y tendrán gozo perpetuo. Porque yo Jehová soy amante del de la justicia, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto afirmaré en

 

 

 

 

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verdad su obra, y haré con ellos pacto perpetuo. Sus descendientes serán conocidos entre las naciones; y sus retoños, en medio de los pueblos. Todos los que los vean reconocerán que ellos son la simiente que Jehová bendijo”.

 

“En gran manera me gozaré en Jehová; mi alma se alegrará en mi Dios. Porque él me ha vestido con vestiduras de salvación y me ha cubierto con manto de justicia. Como a novio me ha ataviado con una diadema, y como a novia que se adorna con sus joyas. Porque como la tierra produce sus brotes y como el huerto hace germinar las semillas sembradas en él, así el Señor Jehová hará germinar la justicia y la alabanza delante de todas las naciones”.

 

“Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que su justicia irradie como luz, y su salvación arda como antorcha. Entonces las naciones verán tu justicia; y todos los reyes, tu gloria. Y te será dado un nombre nuevo, que la boca de Jehová otorgará. Serás corona de esplendor en la mano de Jehová, y diadema real en la palma de tu Dios. Nunca más te llamarán Desamparada; ni se dirá más de tu tierra, Desolada. Serás llamada Mi Deleite, y tu tierra, Desposada; porque Jehová se deleita en ti, y tu tierra será desposada. Pues como el joven se desposa con la virgen, así te desposarán tus hijos; y como el novio se regocija por su novia, así se regocijará tu Dios por ti. Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardias. Jamás callarán ni en todo el día ni en toda la noche. ¡Los que hacéis que Jehová recuerde, no reposéis! Tampoco le deis reposo, hasta que él restablezca a Jerusalén y haga de ella una alabanza en

 

 

 

 

 

 

 

 

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la tierra. Jehová juró por su mano derecha y por el brazo de su poder: "Nunca más daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni beberán los extranjeros del vino nuevo por el cual tú has trabajado. Más bien, los que lo cosechen lo comerán, y alabarán a Jehová; y los que lo recolecten lo beberán en los atrios de mi santuario”. ¡Pasad, pasad por las puertas! ¡Preparad el camino para el pueblo! ¡Allanad, allanad la calzada; quitad las piedras! ¡Alzad bandera sobre los pueblos! He aquí que Jehová ha proclamado hasta lo último de la tierra: "Decid a la hija de Sion: '¡He aquí tu Salvador viene! ¡He aquí, su recompensa viene con él; y delante de él, su obra!'" Entonces les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová. Y a ti te llamarán Buscada, Ciudad No Desamparada”. Isaías 61:1-11; Isaías 62:1-12.

 

¿Por qué no vuelves a Dios? No importa cuan inicuo pecador hayas sido, él gozosamente te perdonará, ¿Por qué no aceptas ahora Su llamada? No te conviene perder todo eternamente, por cierto no quieres perder esta gloria futura que queda proyectada por los profetas, y que ahora se te acaba de traer a la luz. “No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él; porque todo lo que hay en el mundo - los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la soberbia de la vida - no proviene del Padre sino del mundo. Y el mundo está pasando, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. 1 Juan 2:15-17. “Por eso, como dice el Espíritu Santo: Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones como en la provocación, en el día de la prueba en el desierto” Hebreos 3:7-8.

 

Esta es su oportunidad. Hoy puedes aprovecharte de ella o puedes pasarla por alto, pero mañana, tu

 

 

 

 

 

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saltarás de gozo, o crujir los dientes en las tinieblas de afuera. Todo ahora depende de ti.

 

Seguramente no te venderás tan barato como para abandonar toda esta gloria y la súplica de Dios demasiado penetrante al corazón para que abandones al mundo y de todo corazón vuelvas a El ahora a ésta Su última llamada.

 

 

¿Puede el  Mundo puede ver a Jesús en ti?

 

¿Vivimos cerca del Señor hoy?

¿Pasando de un lado a otro ocupados en nuestra vida

De manera que el mundo en nosotros

Se admire en ver al Hombre del Calvario?

 

¿Nosotros amamos, con el amor semejante a El,

Todas las criaturas perdidas en fango del pecado?

¿Alargaremos una mano, a cualquier costo,

para vindicar a un pecador perdido?

 

Como abriendo un libro, ellos nuestras vidas leerán,

Nuestras palabras y actos dan cuenta diariamente;

¿Ellos serán atraídos o serán alejados

del Hombre del Calvario?

 

¿Puede el mundo ver a Jesús en mi?

¿Puede el mundo ver a Jesús en ti?

¿Tu amor por El circunda confianza?

Y tu vida y servicio también

¿Puede el mundo ver a Jesús en ti?

 

- Sra. C. H. Morris

 

 

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