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EL

         CÓDIGO

                            SIMBÓLICO 

 

 

Código Simbólico, Vol. 11, Nº  12                                  1

 

OCTUBRE, 1956

 
 EL REINO DEL CIELO ES SEMEJANTE
 A DIEZ VÍRGENES ----------------------------------------3

 

 

11 CODIGO SIMBOLICO N° 12

 

 

Impreso en los

Estados Unidos de Norteamérica

 

 

CENTRO DEL MONTE CARMELO

2500 MT. CARMEL DRIVE,

WACO, TEXAS, 76710

 

 

 

Código Simbólico, Vol. 11, Nº  12                                      2

 

 

 

 

EL REINO DEL CIELO ES SEMEJANTE A  DIEZ VÍRGENES

 

(El sermón seleccionado para la edición de este mes de El Código Simbólico fue presentado por el Hermano V. T.

Houteff el 8 de junio de 1946).

_________________

 

MEDITACIÓN PARA LA ORACIÓN: “Una ley del intelecto humano hace que se adapte gradual­mente a las materias en las cuales se le enseña a espaciarse. Si se dedica solamente a asuntos triviales, se atrofia y se debilita. Si no se le exige que considere problemas difíciles, pierde con el tiempo su capacidad de crecer. Como instrumento educador la Biblia no tiene rival. En la Palabra de Dios, la mente halla temas para la meditación más profunda y las aspiraciones más sublimes. La Biblia es la historia más instructiva que posean los hombres. Proviene directa-mente de la fuente de verdad eterna, y una mano divina ha conservado su integridad y pureza a través de los siglos. Ilumina el lejano pasado más remoto, donde las investigacio­nes humanas procuran en vano penetrar. En la Palabra de Dios contemplamos el poder que estableció los fundamentos de la tierra y que extendió los cielos. Unicamente en ella podemos hallar una historia de nuestra raza que  no esté contaminada por el prejuicio o el orgullo humano.  En ella se registran las luchas, las derrotas y las victorias de los mayores hombres que el mundo haya conocido jamás. En ella se desarrollan los grandes problemas del deber y del destino. Se levanta la cortina

 

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que separa el mundo visible del mundo invisible, y presenciamos el conflicto de las fuerzas encontradas del bien y del mal, desde la primera entrada del pecado hasta el triunfo final de la rectitud y de la verdad; y todo ello no es sino una revelación del carácter de Dios. En la contemplación reverente de las verdades presentadas en su Palabra, la mente del estudiante entra en comunión con la Mente infinita. Un estudio tal no sólo purifica y ennoblece el carácter, sino que inevitablemente amplía y fortalece las facultades mentales".

 

“Las enseñanzas de la Biblia influyen en forma vital sobre la prosperidad del hombre en todas las relaciones de esta vida. Desarrolla los principios que son la base de la prosperidad de una nación, principios vinculados con el bienestar de la socie­dad y que son la salvaguardia de la familia, principios sin los cuales ningún hombre puede alcanzar utilidad, felicidad u honra en esta vida, ni asegurarse la vida futura inmortal. No hay posición alguna en esta vida, ni fase alguna de la experien­cia humana para la cual la enseñanza de la Biblia no cons­tituya una preparación indispensable. Si se estudiara la Pa­labra de Dios y se la obedeciera, daría al mundo hombres puede producir la mayor aplicación al estudio de todas de intelecto más enérgico y activo que cuantos las materias abarcadas por la filosofía humana. Produciría hombres fuertes y firmes de carácter, de entendimiento agudo y sano juicio, hombres que glorificarían a Dios y beneficiarían al mundo". - “Patriarcas y Profetas”, p. 647, 648.

 

 

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El Hermano ------------- que nos está visitando, me pidió que diera el estudio del reino. Y con la ayuda de Dios me esforzaré por hacer lo mejor de mi parte para resaltar ciertos hechos sobre este tema. Vayamos a

 

Mt.     24:42, 43 – “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa".

 

Estos versículos llevan la idea de que nadie sabe ni el día ni la hora de la venida del Señor, y por lo tanto el Señor le advierte a Su pueblo que esté listo en todo momento. Entonces Él presenta la ilustración de que si alguno supiera que un ladrón intentaría introducirse en su casa en cierto momento, de seguro estaría vigilando para cuando viniera. Pero el hecho es que nadie sabe cuando entrará el ladrón.

 

Mt.     24:44, 45 – “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?”

 

Esto implica que hay ciertas condiciones que deben reunir  aquellos que han de ser llamados siervos fieles y prudentes. Ellos deben

 

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dar el alimento a su tiempo.

 

Mt.     24:46 – “Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así".

 

Nosotros como una denominación, como Adventistas del Séptimo Día, deberíamos ser capaces de entender la lección que está en estos versículos. De acuerdo con el versículo 45, el Señor ha puesto a alguien sobre Su casa. ¿Quién sería éste en la iglesia de Dios, en la denominación? Si debemos adherirle esto a alguien, esto necesariamente debe ser adherido al Presidente de la Conferencia General quien encabeza toda la obra. Y, por supuesto, ya que su responsabilidad recae sobre las iglesias y es compartida por el ministerio que éste dirige, se entiende que todos ellos están incluidos en lo que Cristo está diciendo aquí. Así es de la única manera como puede esto entenderse.

 

Mt.     24:45 – “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?”

 

¿No debería ser el alimento a su tiempo un mensaje de Dios especialmente dirigido a Su pueblo y aplicable en este tiempo? Otro nombre para alimento a su tiempo es la Verdad Presente. De este modo, entonces, el siervo ha de dar a su casa la Verdad Presente.

 

Mt.     24:46 – “Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así".

 

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Si nuestra aplicación es correcta, ahora que éste está hablando a la denominación, la iglesia, justamente antes de la venida del Señor, entonces debemos entender que Dios quiere que sus siervos den a su casa el alimento a su tiempo hasta que Él venga.

 

Mt.     24:47 – “De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá".

 

Este versículo implica que Dios no ha puesto a su siervo  todavía sobre Sus bienes. Pero cuando el siervo compruebe que él es verdadero, atendiendo sus asuntos al dar fielmente a Su casa el alimento a su tiempo hasta que el Señor venga, entonces Dios lo pondrá sobre todos Sus bienes. Esa es la promesa.

 

Mt.     24:48, 50 – “Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe".

 

Si nadie sabe el día y la hora en que el Señor ha de venir, entonces ¿cómo podría este siervo darse cuenta del día y la hora? ¿Ven ustedes que una declaración parece contradecir a la otra? Nadie sabe la hora, el día. Por lo tanto, el pueblo de Dios debe estar listo porque este acontecimiento puede ocurrir en cualquier momento; y si este siervo no cumple con su deber fielmente,

 

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entonces cuando el Señor está por venir este siervo no se dará cuenta. ¿No es así como ustedes entienden estas dos declaraciones? Hasta cierto momento el pueblo de Dios no conoce el día y la hora, pero si continúan recibiendo el alimento a su tiempo llegará el día cuando este siervo sabrá de la hora y del día.

 

Esta ilustración no se nos dio solamente a nosotros sino a todo el pueblo de Dios desde que fue escrito y se les advirtió que estuvieran listos todo el tiempo, porque ninguno sabía el día y la hora de Su venida. Pero como la verdad progresa y la Palabra de Dios se desenrolla, los siervos de Dios al final han de estar apercibidos del día y la hora. ¿No está diciendo eso? Eso es lo que está diciendo. ¿Pero cuál es el peligro aquí? ¿Qué hace que el siervo empiece a comer y beber con los borrachos? - Ellos dicen, el Señor retrasa  Su venida.

Hubieron solamente dos ocasiones en toda la historia de la iglesia que el hombre se quejó de que el Señor había retardado Su venida. Estos fueron los primeros Cristianos, que esperaban que el Señor viniera inmediatamente. Pensaron seguramente que no pasaría mucho tiempo antes que el Señor viniera de la misma manera como se había ido. Pero han transcurrido casi 2.000 años desde que se hizo esta promesa y el Señor no ha venido todavía. Así es que hubo una ocasión cuando los primeros Cristianos se quejaron de que el Señor había retardado Su venida.

 

Pero no estamos tratando con la desilusión

 

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al comienzo de la iglesia Cristiana. En su lugar, estamos hablando del tiempo cuando el Señor está realmente por venir, en el tiempo del fin. Ustedes saben que hubo un pueblo en este final de la historia de la iglesia que también esperaba que el Señor viniera antes que ahora. Supongo que ustedes dirán que estos fueron los milleristas. Pero no puedo estar de acuerdo con eso, porque no hubo un retraso con ellos. Habían establecido la fecha para la venida de Cristo y el resultado no fue un retraso, sino una amarga decepción. Los Adventistas del Séptimo Día desde 1844 creyeron que en su tiempo, que en su generación, el Señor vendría y los llevaría al cielo. Ustedes que han sido Adventistas del Séptimo Día por tanto tiempo o aún por poco tiempo, saben que esa era su expectativa. En lugar de que esto ocurriera así, sin embargo, muchos de ellos descansan en sus tumbas hoy.

 

En los primeros días nuestras iglesias solían tener un anuncio colgando dentro de ellas que decía así: “El evangelio predicado a todo el mundo en esta generación". Hace mucho tiempo que estos anuncios fueron quitados. Hace cien años todos los que conocían a los Adventistas sabían cuales eran sus expectativas, pero este no es el caso hoy.

 

Puedo recordar también que después que me hice Adventista del Séptimo Día oía a los hermanos decir que el Señor vendría muy pronto. Pero el Señor no ha venido todavía. Erróneamente llegaron a la conclusión de que el Señor vendría en unos pocos años, pero esto los perjudicó, porque

 

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cuando el tiempo pasó se hicieron descuidados. Vemos entonces que de acuerdo a nuestras primeras expectativas como Adventistas que el Señor ha retrasado su venida. Pero considerando que ningún otro pueblo en todo el mundo Cristiano ha esperado alguna vez que el Señor venga como lo hicieron los Adventistas, entonces esta lección se aplica solamente a nosotros.

 

Además, cuando al comienzo el pueblo de Dios esperaba que el Señor viniera pronto, parecía que todos cumplían con las regulaciones de la dieta que habían sido dadas a la iglesia para mantenerlos separados del mundo. Pero cuando el pueblo de Dios pensó que el Señor había retrasado Su venida, ¿qué fue lo que hicieron? La mayoría puso a un lado sus hábitos Adventistas en el comer y beber. Parecía que ellos no habían comprendido que su prescrito modo de vida que el Señor les había encargado no estaba limitado a un cierto tiempo, sino que esta era una obligación hasta que el Señor viniera.

 

¿Qué hará el Señor con aquellos que se hicieron descuidados debido a que pensaron que el Señor demoraba su venida? Leamos:

 

Mt.     24:48-51 – “Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas;

 

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allí será el lloro y el crujir de dientes".

 

¡Qué terrible decepción será ésta para el pueblo que por tanto tiempo ha esperado la venida del Señor, que una vez estuvo alineado con Su programa y más tarde se apartó de éste! Para éstos el Señor viene cuando no lo están esperando.

 

Mt.     25:1 – “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo".

 

Este versículo comienza con la palabra “entonces” indicando que esto ocurre en el tiempo cuando el Señor viene como se ha dicho en el versículo anterior. En otras palabras, cuando el Señor venga, el Reino será semejante a algo. El Reino de Dios como un reino coronado no existe todavía, como ustedes saben. Entonces ¿qué significa aquí el Reino? Se refiere al pueblo que es candidato para su ciudadanía. ¿Quiénes son los súbditos del Reino de Dios, si no son éstos la iglesia? Entonces, el pueblo que compone la iglesia de Dios será semejante a diez vírgenes.

 

Mt.     25:2-5 – “Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; más las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron".

 

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Cuando esto ocurre, la iglesia es semejante a diez vírgenes y las que eran fatuas tenían sus lámparas bien, pero no tomaron más aceite que el que estaba en las lámparas. Por lo tanto no tenían una reserva extra de aceite. ¿Qué representa el aceite? Cuándo se usa en una lámpara, éste da luz que ilumina su camino, ¿no es así? En el reino espiritual está el entendimiento de las profecías de la Biblia que por sí solas hacen que ustedes sepan a donde van.

Sólo cinco de las vírgenes tienen aceite extra. Ellas se han valido del aceite extra de modo que pueden volver a llenar sus lámparas en el caso de que el aceite que éstas contenían fuera consumido antes de llegar a su destino.

 

La luz llegó en 1844 para iluminar el camino hacia delante, fue la luz del Juicio de los Muertos que entonces comenzó. Aquellos que recibieron esta luz se llamaron Adventistas del Séptimo Día a partir de ese momento. Por las palabras usadas en esta parábola, ellas llenaron sus lámparas con el aceite que representaba el mensaje del Juicio de los Muertos. Entonces vino el tiempo cuando se quedaron atrás.

 

Es cierto que los milleristas esperaron que el Señor viniera a la tierra por los santos en cierta fecha en 1844 y El no apareció. Por lo tanto, llegaron a la conclusión de que habían cometido un error y no se les reconoció más con un nombre. Fueron los Adventistas del Séptimo Día que esperaban que el Señor viniera no en un día señalado,

 

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sino en una generación, en un cierto período de tiempo. Y como El no vino, llegaron a la conclusión que el Señor retrasó su venida.

 

Mt.     25:5, 6 – “Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!”

 

El clamor para reunirse con el Esposo viene después del tiempo en que se quedaron atrás.

 

Mt.     25:7-12 – “Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco".

 

Se hace un anuncio de que el Esposo viene. Todas las vírgenes se despiertan con éste. Si el anuncio hubiera de venir de la Conferencia General ustedes saben que todos los miembros llenarían sus vasijas con aceite y todos lo tendrían. Los hechos son, sin embargo, que el

 

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clamor no viene de allí.

 

Se nos ha dicho que todas arreglaron sus lámparas. ¿Qué implica esto? Podemos llegar a la conclusión de que mientras se da el clamor, el pueblo arregla sus lámparas con el aceite que está en ellas. En otras palabras, empiezan a aplicar Su mensaje de acuerdo al cambio de las circunstancias o de los eventos. ¿Pero qué sucede? Las lámparas se apagan. Esto indica que lo que esperábamos que ocurriera, no ocurrió y en su lugar algo más ocurrió.

 

Los Adventistas del Séptimo Día están esperando que la guerra de Armagedón ocurra seguidamente. Pero cuando vean que algo diferente ocurre, quedan confundidos. Se darán cuenta entonces que el aceite en sus lámparas (el Juicio de los Muertos) no es suficiente para guiarlos a través de esta situación. Entonces esperarán por el aceite extra (la luz adicional - el mensaje del Juicio de los Vivos) que ha estado previamente disponible para ellos, pero que no han podido obtenerlo. Sintiendo así la urgente necesidad de éste, ellos se lo piden a aquellos que lo tienen. Pero será demasiado tarde. Al tiempo que llegan a la cámara del Novio, se dan cuenta que El ya ha entrado y cerrado la puerta. Ellos llaman a la puerta, suplican, pensando que El seguramente abrirá la puerta y los invitará a pasar. Pero en lugar de esto, ¿qué le escuchan a El decir? - “En verdad os digo que no os conozco". Y la puerta permanece cerrada. La gracia se ha cerrado para ellos.

 

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Identifiquemos ahora a los diferentes personajes presentados. Aquí está el Novio. ¿Pero donde está la novia? ¿Y quiénes son las vírgenes? El clamor fue, “Aquí viene el Esposo". Este clamor no se dio para la novia, sino para las vírgenes. Las vírgenes solamente pueden representar a los invitados. ¿Quién es la novia? Vayamos a Apocalipsis 21 por ayuda para identificar quién es la novia:

 

Ap.    21:9, 10 – “Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios".

 

La esposa del Cordero es la ciudad. Juan vio los fundamentos de la ciudad, las paredes y los edificios de la ciudad santa, él no vio gente. Él llamó a la ciudad la esposa del Cordero. Si la ciudad es la esposa del Cordero y si las vírgenes son las que han de encontrarse con el Novio, entonces ¿quién es la novia? El Reino debe ser la novia. El pueblo de la iglesia de Dios son los invitados y están representados por las vírgenes. La misma cosa es verdad en esta parábola como lo encontramos en la parábola del Rey que va a examinar a los invitados a la boda, a uno de quienes el encuentra sin el vestido de bodas puesto. Aquellos a quienes Él examina son los invitados. Resumiendo entonces, el pueblo son los

 

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invitados, el Reino es la novia y el Señor es el Novio.

 

Además, en la parábola que estamos estudiando hoy, ¿vino el Señor a la tierra donde estaban las diez vírgenes? Si, Él lo hizo, porque El vino donde estaban ambas, las vírgenes fatuas y las sensatas. Si El vino a la tierra y tenía una puerta propia que cerrar o abrir, esto indicaría que él tenía un lugar propio. Seguidamente él irá a su reino y a menos que los invitados entren a tiempo por la puerta, se desilusionarán cuando toquen y la puerta no se abra para ellos.

 

Puesto que esta venida del Novio no es obviamente la segunda venida visible de Cristo para llevar al cielo a Su pueblo que lo recibirá en el aire, deberíamos de ser capaces de encontrar en la Biblia algo más acerca de esto. Vayamos ahora a

 

Mt.     25:31,32 – “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos".

 

¿Dicen estos versículos que el Hijo del Hombre ha de venir sobre una nube adonde los muertos que acaban de resucitar junto con los santos vivientes y se reunirán con El en el aire como está dicho en 1Ts. 4:16, 17? No. Aquí dice que a

 

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su venida, El reunirá a todas las naciones delante de El y entonces El se sentará en su trono y los separará. Pondrá a los cabritos a su izquierda y a las ovejas a su derecha. Además, Él le dirá a cada una de las dos clases qué es lo que han hecho o han dejado de hacer que ha ocasionado que sean juzgados y separados.

 

¿No ven claramente por qué necesitamos el aceite extra, el mensaje del Juicio de los Vivos? Nosotros como Adventistas hemos estado predicando el juicio por cien años o más y todavía ni por un momento vimos que estas parábolas estaban hablando acerca del juicio, ¡el Juicio de los Vivos! Si nunca vimos esto antes, deberíamos ser capaces de ver claramente que este juicio incluye la separación de los justos de los impíos.

Ustedes no pueden decir que el juicio del que estamos leyendo en Mateo 25 es el juicio que ha de ocurrir durante el milenio, porque Su pueblo no está en ese entonces entre las naciones. No podemos positivamente escapar de la conclusión que éste ocurre en el período del Juicio de los Vivos cuando ambos, los justos y los impíos están juntos en la tierra. Ya que además de que esta obra de separación prosigue entre la gente, queda claro que esta no es una obra que ha de hacerse en el cielo, sino que es una obra que ha de hacerse en la tierra. “Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo

 

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en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada". Mt. 24:40, 41. Algunos llaman a esto el “rapto”, pero esto es algo completamente diferente de lo que creen que es.

 

Vemos ahora claramente que Cristo en Mateo 25 está hablando acerca del Juicio de los Vivos. Y en conexión con este asunto encontramos que Malaquías dice la misma cosa; es decir, que después que un mensajero haya preparado el camino, el Señor vendrá repentinamente a Su templo para purificarlo (Mal. 3:1). Cuando Él venga, no es para juzgar a los muertos en el santuario celestial, sino para juzgar a los vivos en el santuario terrenal. Y si el Señor va a sentarse en Su trono en la tierra y reúne a las naciones delante de Él y juzga y separa a la gente, ¿dónde específicamente se va a sentar el Señor?

 

En Daniel 2 encontramos la descripción y la interpretación de la gran imagen que el rey de Babilonia vio en un sueño. Nosotros como Adventistas, y por esa razón, no solamente como Adventistas, sino otros estudiantes de la Biblia también, reconocen que esta imagen representa a las naciones del mundo desde el tiempo de Babilonia hasta este día. También entendemos que los dedos de los pies como reinos representan a las naciones en existencia hoy. Leamos ahora

 

Dn.  2:44, 45 – “Y en los días de estos reyes (los reyes de los dedos de los pies) el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará

 

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y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación".

Daniel describe aquí como los gobiernos de la tierra llegan a su final, pero no cómo la tierra llega a su final. El interpretó que la piedra es el Reino, y que es el Reino de Dios el que herirá a las naciones, no Cristo viniendo del cielo para llevarse a los santos, como lo hemos creído los Adventistas. Jeremías llama al reino de Dios “martillo” (Jer. 51:20).

 

¿Qué lenguaje más claro podría usarse para decir que el Reino va a establecerse antes de que las naciones lleguen a su final? El problema que tienen algunos al no creer esto no se debe al lenguaje que la Biblia empleó, sino que el problema está en nuestras ideas preconcebidas que se desarrollaron a lo largo de los años y el único camino que puede sacar nuestras ideas erróneas anteriores está en creer justamente lo que la Biblia dice. Vayamos ahora a

 

Ez.     36:17-19 – “Hijo de hombre, mientras la casa de Israel moraba en su tierra, la contaminó con sus caminos y con sus obras; como inmundicia de menstruosa fue su

 

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camino delante de mí. Y derramé mi ira sobre ellos por la sangre que derramaron sobre la tierra; porque con sus ídolos la contaminaron. Les esparcí por las naciones, y fueron dispersados por las tierras; conforme a sus caminos y conforme a sus obras les  juzgué".

 

Aquí se dice que debido a las maldades del pueblo Dios los dispersó entre las naciones.

 

Ez.     36:20 – “Y   cuando   llegaron   a   las    naciones adonde fueron, profanaron Mi santo nombre, diciéndose de ellos: Estos son pueblo del Señor, y de la tierra de él han salido".

 

Ellos profanaron Su nombre cuando se dijo de ellos que son el pueblo del Señor y de la tierra de El han salido. ¿No es profanar el nombre de Dios por los gentiles el haber sacado al pueblo de Dios de su propia tierra y llegar a ser los gobernantes de ellos después que Dios los había traído milagrosamente allí y los había establecido para que fueran el reino más grande, aún Su Reino en la tierra? ¿No podían haber sentido los gentiles que ellos habían derrotado con éxito el propósito que Dios tenía para ellos? El pueblo de Dios al haber traído sobre ellos esta maldición por su desobediencia, profanaron de esta manera el santo nombre de Dios en medio de los paganos adonde fueron. Se me ha mencionado muchas veces que

 

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los Gentiles tomaron cautivo al pueblo de Dios porque Dios no fue capaz de defender Su propio reino y que por lo tanto El no pudo cumplir la promesa de Israel. De esta manera fue su nombre profanado entre los paganos, todo debido a la desobediencia del propio pueblo de Dios.

 

 

Ez.       36:21, 22 – “Pero   he   tenido   dolor  al  ver Mi santo nombre profanado por la casa de Israel entre las naciones adonde fueron. Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de Mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado".

 

Fue debido a que Dios ya no podía tolerar los pecados de Su pueblo que Él a través de los gentiles tuvo que dispersarlos. Los paganos no sabían esto, sin embargo. Ahora Dios dice que Él hará algo debido a esto por causa de Su nombre y no porque Su pueblo sea bueno. Los siguientes versículos dicen claramente que Él lo hará.

 

Ez.       36:23, 24 – “Y   santificaré  Mi  grande   nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy  el Señor, dice  el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos. Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país".

 

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Para aquellos que preguntan cómo puede Dios defender Su nombre ahora puesto que los paganos han dispersado a través de las naciones el antiguo reino de Su pueblo, necesitamos solamente leerles lo que Dios dice aquí: que Él juntará a Su pueblo de todas las naciones y les demostrará a ellos y a los paganos que, sin embargo, honrará Su nombre al santificarse El mismo en ellos ante los paganos.

 

Ez.     36:25-27 - “Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra".

 

Como todo esto ocurre cuando Dios reúne a Su pueblo de entre las naciones, entonces nadie puede eludir el hecho de que a menos que vayamos a la tierra donde la limpieza tendrá lugar, no seremos limpiados y no recibiremos el nuevo corazón y el Espíritu de Dios.

 

Después que hayamos sido sacados de entre los  paganos, Dios esparcirá agua limpia sobre nosotros para limpiarnos. Con esto debemos entender que hasta que Dios nos reúna de entre los paganos no podemos ser limpios. Después de que Él nos limpie,

 

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estaremos sin mancha. El tiempo del juicio, debemos recordar, es un tiempo de limpieza como también un tiempo de separación. El Juicio de los Vivos ocurre cuando Dios limpia a Su pueblo de todas sus inmundicias y pone dentro de ellos Su espíritu y corazones de carne. Esta obra ha de ser hecha para Su pueblo después que Dios los ha llevado a su propia tierra.

Este capítulo nos dice que nunca seremos limpios sino hasta que Dios nos reuna de entre las naciones y nos haga lo que deberíamos ser. El Diablo, sin embargo, quiere convencernos de que no habrá ninguna tierra donde el pueblo de Dios ha de ir, ni ninguna limpieza. Leamos más adelante:

 

Ez.     36:28 – “Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios".

 

La tierra que Dios le dio a nuestros padres es Palestina. Debido a que los hijos de Israel estuvieron dispersos, Su nombre fue profanado. Y para demostrar que Él en efecto gobierna sobre la tierra y la gente, reunirá a Su pueblo de entre las naciones y los pondrá de regreso en su propia tierra y se santificará El mismo en ellos.

 

Ez.     36:29, 30 – “Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos,

 

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para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones".

 

Si la tierra de nuestros padres en este capítulo significara el cielo, no habrían naciones existiendo para testificar de ningún reproche de hambre y así la última cláusula de Ezequiel 36:30, sería innecesaria y no tendría significado.

 

 Ez.    36:31 – “Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones".

 

Después que Dios haya regresado a Su pueblo a su propia tierra y haya cambiado sus corazones y haya puesto dentro de ellos Su Espíritu, entonces despreciarán el mal que hacían antes. Estarán genuinamente arrepentidos. Este es el reavivamiento y la reforma por la que Dios llama y la que El mismo obrará en Su pueblo.

 

Pasemos ahora al siguiente capítulo:

 

Ez.     37:15-24 – “Vino a mí palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, toma ahora un palo, y escribe en él: Para Judá, y para los hijos de Israel sus compañeros. Toma después otro palo, y escribe en él: Para José, palo de Efraín, y para toda la casa de Israel sus compañeros. Júntalos luego el uno

 

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con el otro, para que sean uno solo, y serán uno sólo en tu mano".

 

Y cuando te pregunten los hijos de tu pueblo, diciendo: ¿No nos enseñarás qué te propones con eso? diles: Así ha dicho el Señor: He aquí, yo tomo el palo de José que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus compañeros, y los pondré con el palo de Judá, y los haré un sólo palo, y serán uno en mi mano".

 

“Y los palos sobre que escribas estarán en tu mano delante de sus ojos, y les dirás: Así ha dicho el Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos. Ni se contaminarán ya más con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeliones; y los salvaré de todas sus rebeliones con las cuales pecaron, y los limpiaré; y me serán por pueblo, y yo a ellos por Dios. Mi siervo David

 

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será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un sólo pastor; y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los pondrán por obra".

 

Los antiguos reinos de Judá e Israel fueron dispersados. Ahora, sin embargo, el Señor dice que los traerá a su propia tierra y los unirá en un sólo reino donde se santificará a si mismo en ellos. Cuando Dios haga esto con Su pueblo, las naciones sabrán quien es Dios y cuáles son Sus propósitos en la tierra.

 

Creo que el tema del Reino es uno de los más claros de todos los temas. De hecho las Escrituras que tratan de éste no necesitan interpretación si creemos lo que la Biblia dice, porque claramente menciona lo que justamente quiere decir y está en perfecta armonía a través de todas sus profecías, parábolas y símbolos. El único problema que podría haber es que pongamos una idea errónea en nuestras mentes de que no habrá un Reino de Dios en la tierra antes de Su segunda venida y esta idea ha de ser quitada, porque no pertenece a las Escrituras.

 

 Daniel también habla del Reino de Dios diciendo que éste no será dejado a otro pueblo, sino que éste permanecerá para siempre y crecerá y llenará toda la tierra.

Aunque habrán solamente 144.000 “cortados” por el mismo poder de Dios y llevados al Monte de Sion, sin embargo, como “siervos” y como los primeros frutos

 

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(Ap. 7:1-8; Ap. 14:1-5), han de reunir a la gran multitud la cual nadie podía contar de Apocalipsis 7:9, 10. De esta manera ellos harán crecer el Reino que finalmente llenará toda la tierra. Este es el propósito que tiene Dios con su pueblo.

 

Si nosotros estuviéramos entre las vírgenes sensatas, no pelearíamos en contra del establecimiento de Su Reino, sino más bien estudiaríamos acerca de éste y procuraríamos de esta forma el “aceite extra”, trabajaríamos por obtenerlo y ciertamente con el entendimiento oraríamos como nos enseñó Cristo mismo:

 

“Venga a nosotros tu Reino,

 hágase tu voluntad así en la tierra

 como en el cielo".

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OH JESÚS, HE PROMETIDO

 

Oh Jesús, tu has prometido

A todos los que te siguen,

Que donde tu estés en la gloria

Allí estarán tus siervos;

Y, Jesús, yo he prometido

Servirte hasta el fin;

Oh, dame gracia para seguir

A mi Maestro y a mi Amigo.

 

- John E. Bode

 

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“Así ha dicho el Señor”

 

“Así ha dicho el Señor... Y haré volver los cautivos de Judá y los cautivos de Israel, y los restableceré como al principio. Y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos sus pecados con que contra mí pecaron, y con que contra mí se rebelaron".

 

“Y me será a mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las naciones de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré".

 

“Así ha dicho el Señor: En este lugar, del cual decís que está desierto sin hombres y sin animales, en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que están asoladas, sin hombre y sin morador y sin animal, ha de oírse aún voz de gozo y de alegría, voz de desposado y voz de desposada, voz de los que digan: Alabad al Señor de los ejércitos, porque el Señor es bueno, porque para siempre es su misericordia; voz de los que traigan ofrendas de acción de gracias a la casa del Señor. Porque volveré a traer los cautivos de la tierra como al principio, ha dicho  el Señor".

 

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“Así dice el Señor de los ejércitos: En este lugar desierto, sin hombre y sin animal, y en todas sus ciudades, aún habrá cabañas de pastores que hagan pastar sus ganados. En las ciudades de las montañas, en las ciudades de la Sefela, en las ciudades del Neguev, en la tierra de Benjamín, y alrededor de Jerusalén y en las ciudades de Judá, aún pasarán ganados por las manos del que los cuente, ha dicho el Señor".

 

“He aquí vienen días, dice el Señor, en que yo confirmaré la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá".

 

“En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la tierra. En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y se le llamará: el Señor, justicia nuestra". (Jer. 33:2, 7-16).

 

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“El amor de Dios corre más rápido que nuestros pies, para encontrarnos regresando a El y en paz, y besos acallan nuestra vergüenza; no, y ponte la mejor túnica, ángeles en orden la traen adelante".

 

                                                                                                - Seleccionado

 

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“Si Oyereis Hoy Su Voz,

No Endurezcáis Vuestros Corazones”

 

“Ciertamente, estamos estableciendo nuestras oficinas centrales en este monte que se encuentra en la profecía, pero nuestra estancia aquí será muy corta, porque “el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud". (Ro. 9:28).

“Pudiera ser interesante que el Anciano G. sepa que el nombre de nuestro ‘campamento’ ‘Centro del Monte Carmelo’ vino de la misma manera que el nombre de nuestras publicaciones de ‘La Vara del Pastor’, porque nosotros no sabíamos de antemano que éstos estaban en la profecía hasta que fue llamada nuestra atención a Mi. 7:14 y Amós 1:2. En la profecía de Amós leemos:

“El Señor rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y los campos de los pastores se enlutarán, y se secará la cumbre del Carmelo". (Amós 1:2).

 

“Con unos pocos comentarios sobre las Escrituras mencionadas arriba, cualquier estudiante de la Biblia reconocerá con una mirada que esto se aplica al tiempo del fin, como ha sido explicado por el profeta del evangelio: ‘Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa del Señor como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados,    porque de Sion saldrá la ley, y de

 

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Jerusalén la palabra del Señor.’ (Is. 2:2, 3), y el lenguaje de Amós es, ‘dará su voz desde Jerusalén.’ Mirando a este mismo tiempo Joel pone esto como sigue: ‘Y el Señor dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día del Señor, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?’ (Joel 2:11).

 

“Como dice Amós, ‘y los campos de los pastores se enlutarán,’ es obvio que la profecía de Amós está todavía en el futuro, porque la palabra ‘campos’ (lugares) está en la forma plural, que no puede aplicarse al campo de un pastor (denominación), sino a todos los que viven en ese tiempo. El término ‘pastores’ significa, como se entiende, lo mismo que ‘los ancianos que estaban delante del templo’: los ministros. 'Testimonios para la Iglesia', Vol. 5, p. 196. Note que los pastores no están enlutados, sino sus ‘campos’ (sus casas); es decir, la membresía de sus iglesias, cuyo hecho revela que así será en el tiempo cuando las multitudes dormidas en las iglesias despierten de su insensibilidad espiritual y encuentren que sus pastores en quienes implícitamente han confiado su salvación han engañado a todos aquellos quienes los siguieron".

 

“El profeta Jeremías en las siguientes palabras explica que éste lamento de aquellos que están engañados será al final de la gracia. Porque ellos dirán, ‘Pasó la siega,

 

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terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos". (Jer. 8:20). Esto es, que después de la cosecha, el tiempo en el cual pudieron haber sido salvos, se dan cuenta de que el tiempo de gracia se ha cerrado. Entonces, ‘los campos de los pastores se enlutarán, y se secará la cumbre del Carmelo.’

Así, antes de ese tiempo, la cumbre del Carmelo debe haber estado verde con mucho pasto, de otra manera no habría nada que marchitar, es decir, que aunque el Monte Carmelo tiene ahora mucho pasto (Verdad Presente), cuando la gracia se cierre será abandonado (‘marchito’),  porque dice el Espíritu de Profecía: ‘En el tiempo de angustia, huimos todos de las ciudades y pueblos’". 'Primeros Escritos', p. 34.

 

“Así, la cumbre del Carmelo se marchita y aquellos que no escuchan la Palabra, ‘Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones,’ estarán alarmados porque su oportunidad para aceptar la verdad se les ha escapado. Entonces, en su esfuerzo apresurado y frené-tico por enterarse de la Verdad Presente que salió de la cumbre del Carmelo, para su sorpresa, encontrarán que el Carmelo ha terminado su obra, sus habitantes se han ido y la gracia se ha cerrado, a cuyo tiempo los habitantes del “Carmelo” no pueden sino repetir, ‘la cosecha ha pasado, el verano ha terminado y no tenemos nada para ti’".

 

“Sucederá entonces que, ‘irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra del Señor, y no la hallarán.

 

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En aquel tiempo las doncellas hermosas y los jóvenes desmayarán de sed... He aquí vienen días, dice el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la Palabra del Señor.’ (Amós 8:12, 13, 11). ¡Oh, que gran desilusión será ésta!

 

“Y ahora ‘mis ojos’ con los ojos del profeta lamentándose ‘desfallecieron de lágrimas’,... porque el ‘quebrantamiento de la hija de mi pueblo, cuando desfallecía el niño y el que mamaba, en las plazas de la ciudad... Tus profetas (maestros) vieron para ti vanidad y locura; y no descubrieron tu pecado para impedir tu cautiverio, sino que te predicaron vanas profecías y extravíos’". (Lm. 2:11, 14).

 

Como el Señor nunca ha dejado a Su pueblo en oscuridad, encontramos la obra de La Vara del Pastor claramente delineada en la profecía a través de la Biblia y la única razón de que nuestros hermanos dirigentes no pueden ver la verdad que hay en ésta y que no saben ‘quien la establece’ se debe a que ellos están tratando de ver esto a través de dólares y centavos en lugar de a través del Espíritu de Profecía, los ojos de la iglesia, a través del cual solamente pueden ver la verdad y el verdadero estado de su condición de ceguera espiritual, pobreza y desventura y la necesidad del ‘colirio’ ‘porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios,

 

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 sino el Espíritu de Dios.’ (1Co. 2:11).

 

“Pero ahora ‘cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.’ (Juan 16:13), porque sin el Espíritu de Dios ‘ningún hombre conoció las cosas de Dios’". - El Código Simbólico, Vol. 1, No. 14, (Agosto, 1935), p. 5 - 7.

 

 

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